Publica o Muere

Tras un fin de semana lleno de emociones, con un satélite cayendo sobre nuestras cabezas mientras los neutrinos se peleaban por llegar los primeros y los chicos de Amazings se lo pasaban pipa en Bilbao,  he decidido, inocente de mí, alejarme un poco de todo esto y escribir sobre un tema un tanto peliagudo.

peer review

Para los que no lo sepan, el “Peer Review”, o revisión por pares, es el proceso por el cual un documento o “paper” es revisado por un comité elegido por el editor de la revista o publicación a la que se ha mandado para que se publique.

Funciona de la siguiente manera: Tú, un importante y original investigador, envías los madscientiststock1datos obtenidos en tu último experimento a una revista super prestigiosa como puede ser “Cool Scientist” (me la estoy inventando, que conste!) cuyo índice de impacto es de 11.7 , toma ya, (el I. de I. es la medida de la “importancia de la revista” y se basa en el número de veces que es citada, entre otras cosas) para que lo pongan entre sus páginas. Además, tendrás que pagar una millonada para que lo hagan, pero a cambio, todos en el planeta te leerán y molarás más que ninguno de tus compañeros de departamento.

Entonces, el papel llega a la mesa del editor, un tipo con mirada perdida y los nervios a flor de piel, el cual, coge el documento, lo lee por encima y se lo pasa a su secretaria para que se lo ofrezca a un grupo de “expertos” en la materia que él ha elegido y que harán una revisión, siguiendo cierto esquema y le dirán su opinión sobre si tu documento merece o no ser publicado. Aún así, la decisión final recae únicamente en el editor juez y verdugo final.

Por supuesto, las decisiones, y esto es una realidad, dependerán de la demanda, estrategia y necesidades comerciales o mediáticas de la revista, por lo que, no sólo será decisión del editor, sino de los principales inversores. La revista, finalmente, adquirirá, además de jugosos beneficios monetarios, mayor relevancia y eminencia según la calidad de los artículos que publique.

Pero dejando el dinero a parte, no es difícil pensar en ¿quiénes son esos “expertos” que mirarán con lupa tu trabajo y decidirán por ti si debe o no ser impreso en la publicación?. Bueno, pues esa gente suele ser una eminencia en el campo en el que intentas publicar y/o tiene mucha experiencia trabajando como “referee” (arbitro) con la revista. Son anónimos y NO se les paga. Efectivamente es un trabajo no remunerado. ¿Qué ganan ellos?, pues mas prestigio que, oiga, en esto de la ciencia, como vemos, es algo importante.

imagesY aquí es donde tengo yo el ojo puesto. Bueno, yo y mas de uno. En los tiempos que corren, la necesidad de publicar es un hecho. La competencia entre publicaciones es feroz y salvaje. El sistema se ha convertido en el pez que se muerde la Cola y a los editores se les exige cada vez más publicaciones, y que encima sean de calidad. Al referee no se le paga pero se le exige, y el investigador se tira de los pelos.

Es cuando nos encontramos con publicaciones de experimentos fallidos, erróneos o no concluyentes en revistas de peso, y no voy a citar ejemplos, pero no hace mucho que hemos visto sendos mensajes retractándose a un par de las grandes.

Concuerdo con la opinión del escéptico profesor David Colquhoun, del University College de Londres, en que esto se debe a la cultura impuesta por el mundo científico del “Publica o muere” al que llevan prácticamente el 100% de las universidades del mundo. Se valora mas el tener muchos “papers” publicados y el haber sido referee de otros tantos, más que la calidad de los mismos. Además, esto a las revistas les interesa. Es cuestión de números. Para más preocupación, la cantidad de  documentos que se presentan crecen de forma exponencial cada año, y es materialmente imposible cubrir la necesidad de “expertos” capacitados para la revisión de las publicaciones.

El sistema “Peer review”, que lleva funcionando desde 1782, es el método preferido para valorar la calidad de una publicación científica. No sólo esto sino que puede significar tu lanzamiento mas exorbitado a la fama o tu hundimiento mas desagradable. En su defensa diré que suele ser un proceso enriquecedor para ambos bandos, referee e investigador, y que no suele salir tan mal. Pero sin embargo, los pocos análisis al respecto demuestran que cuanto mas viejo y mas experiencia tiene un investigador y un referee con este sistema, mas insatisfecho se muestra.

No se me escapa que ver las cosas desde el punto de vista de un gran editor, con estrés y todo, podría hacerme cambiar de opinión, y que, además, tampoco poseemos un método mucho mas eficiente de selección que implique “calidad científica”. Pero tampoco se me pasa el hecho de que el comité en mas de una ocasión esta deliberadamente o no, incapacitado para hacer un correcto análisis de la publicación, que los intereses de los referees pueden estar ampliamente condicionados y que además la falta de retribución terminan en muchos casos con un cínico y rudo “House” del “paper” al cual te gustaría encontrártelo sólo por la calle.

Los nuevos medios podrían representar una avance y mejora, poniendo soluciones tipo “social media” de elite al servicio de la publicación científica. Esto se adapta muypapeles-ii bien al hecho de que “lo que no se publica y se comparte, no es ciencia”, y que mejor ejemplo que utilizar lugares de referencia, foros y publicaciones participativas para la selección y valoración de las publicaciones científicas. Según he comprobado, Nature está poniéndose al día al respecto, aunque todavía queda mucho que hacer y que investigar.

Esto también esta haciendo furor en publicaciones “Open Access” y repositorios abiertos, teniendo una grandísima acogida, siendo medios muy de agradecer (Yo soy el primer yonki de estos sitios, vamos) y que aportan un inestimable recurso a los investigadores.

A pesar de todo esto, hasta que no resolvamos los dos grandes problemas de la publicación científica, uno la falta de información e investigaciones con información empírica sobre los sistemas de edición y publicación y su éxito, y dos, la contraproducente cultura del “Publica o muere”, parece que esto de ser investigador se convertirá más y más en una carrera de obstáculos de las duras.

La ciencia debería ser sinérgica y asertiva, pero con núcleos tan importantes como éste haciéndole la contra, pues no habrá mas remedio que remangarse la bata y echarse a correr.

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23 comentarios en “Publica o Muere

  1. Tienes toda la razón, de hecho es un problema de concepto. En España casi nadie entiende que investigación es igual a rentabilidad, pero por supuesto, a largo plazo. En la gran mayoría de ocasiones, los investigadores solo ven como fuente de financiación las becas y colaboraciones, no la comercialización de las materias investigadas, y por tanto, ahora que el dinero estatal es escasísimo, solo queda investigar para repelar lo poco que quede y por hinchar la barriga diciendo “mira que buen investigador soy”. Nadie piensa en la publicación como un medio de mejorar el conocimiento y la calidad investigadora, sino de como una oportunidad para mejorar sus propios curriculums.

    Esto se traduce en falta de rentabilidad, desde luego, y a la larga una auténtica fuga de cerebros. ¿Es más importante publicar o descubrir?, me parece impresionante que todavía muchos científicos de renombre no lo tengan claro…

  2. Pingback: Publica o muere
  3. Excelente artículo. No puedo estar más de acuerdo. No debemos olvidar que el investigador es la víctima de este mercado de egos y prestigio profesional. Es difícil hacerse un hueco en cualquier actividad, pero en el ámbito de la ciencia, la lucha es brutal. Como tú bien dices, si no publicas no eres nadie.
    Enhorabuena.

    1. Muchas gracias J.C. es muy agradable leer críticas y opiniones, y más en un tema tan sujeto a debate.

      Desde luego, las verdaderas víctimas de todo este juego son los investigadores, los cuales terminan perdiendo su fe y motivación en los proyectos que realizan, y esto empobrece todos sus trabajos ante la falta de apoyo. Lo bueno de la nueva era de las comunicaciones, o esa es otra de las ideas que me rondan, es que tal vez nuevos modelos de publicación y compartición de proyectos, los nuevos accesos tipo open access o iniciativas como Science Exchange, (http://caramelosblog.es/2011/08/demos-la-bienvenida-al-ebay-cientifico/) aunque de inicio comercial, con un gran potencial, seguramente modificarán muchos de estos pilares en los que nos fundamentamos actualmente para considerar la ciencia.

      Solo espero que mientras que esto va evolucionando, no se queden demasiados grandes investigadores por el camino. Sería terrible…

  4. ¡Fantástico!
    Da un poco de asco la verdad.
    El arte y la ciencia que son de las tres maravillas del ser humano dan asco, el arte es pura mercancia, la ciencia es puro ego y competitividad
    Menos mal que la filosofía, que es la tercera, ni da dinero ni interesa a nadie…jeje

    1. xDDD bueno, también tienen sus lados buenos. Llámame conformista, pero sin sombras no hay luces, y sin amaneceres tampoco hay atardeceres y viceversa.

  5. No me malinterpretes, soy una apasionada del arte y de la ciencia, por eso me da tanta rabia como se gestionan, sobre todo cuando veo a mis amigos artistas y científicos comerse los mocos siendo gente excepcional en sus respectivos campos

  6. Tengo que decir, en favor de la revisión por pares, que el anonimato de los “referees” es muy necesario. Imagina la presión que podría recibir si un grupo de investigación supiera quién va a revisar su paper. La calidad o preparación de estos jueces no siempre es perfecta (como nada en la vida, al fin y al cabo, este sistema es humano) pero pocos editores recurrirán dos veces a un “juez” que deje escapar un buen artículo o que de el visto bueno a uno malo. Y que no se pagan grandes cantidades de dinero para publicar, muchas veces no se paga nada, aunque hay revistas que cobran por añadir ilustraciones, o ilustraciones a color, o incluso solo por publicar. Pero si la cosa dependiera de que se pagaran grandes cantidades de dinero, no funcionaría como funciona, afortunadamente. En lo que sí estoy muy de acuerdo contigo es en el flaco favor que le hace a la ciencia la política de “publicas o mueres” No tiene sentido que haya grupos de investigación que publiquen cada dos meses ¿es esa una forma seria de trabajar? Por no hablar de los científicos que llegan a acuerdos de citarse los unos a los otros en los autores cuando no han trabajado en absoluto en el proyecto. Por último decir que la utilización del índice de impacto para medir la calidad de una revista está pero que muy obsoleto y más aún para medir la de una publicación hecha en la misma… ¡Pero eso es un tema muy peliagudo!

    1. Estoy totalmente de acuerdo en el Anonimato de los referees, si precisamente de lo que me quejo es la falta a veces de dicho anonimato según el interés, entro muchas otras cosas, en este artículo. De todas formas, tal y como escribía, existen muchos métodos de hacer Peer review, algunos novedosos y por tanto todavía sin peso, como es la revisión mundial mediante redes sociales, que permite un anonimato elegido o no, y que usa muchos mas referees que solo los elegidos por un editor. No es la primera vez que cae en manos de un grupo de investigación la publicación de un equipo competidor y se queda el trabajo a la espera de correcciones mientras sale en otra publicación un trabajo sobre lo mismo de este grupo referee en cuestión, por citar un ejemplo. De todas formas, sí que es un tema muy complicado y difícil de abordar, con muchas cosas a tener en cuenta, aunque tengo que admitir, que cada día me gusta más discutir sobre él.

      Muchas gracias por los comentarios María!

  7. Pingback: Publica o Muere
  8. Si que hay un metodo mas eficiente para evaluar la calidad de un articulo cientifico, y es el numero de citaciones de ese articulo. Lo malo es que ha de pasar tiempo para que se empiecen a acumular. El sistema actual es un caciquismo insufrible donde el anonimato solo lo es en teoria: yo se quien corrije mis papers y se de quien son los que nos llegan para revisar, y si es un competidor o un amigo mi revision no va a ser la misma.

    desafortunadamente el panorama no tiene pinta de cambiar en breve y las revistas open source (como PloS one) no acaban de despegar y en los ambientes cientificos en que me muevo no estan muy bien consideradas

    hace un par de anyos publique un articulo precisamente sobre el tema, si quereis podeis echarle un vistazo aqui http://cienciadifusa.wordpress.com/2009/11/06/on/

    Saludos

  9. Medir la calidad de un artículo es algo mucho más complicado, me parece a mí. El número de citaciones no solo depende del tiempo que lleve publicado el artículo, sino también, por ejemplo, de la rama de la ciencia que ocupa. Seguro que los artículos de medicina o química son mucho más citados que los de antropología. Y no solo eso, sino que dentro de la medicina, el número de citaciones no será una buena medida para comparar un artículo que hable sobre cáncer con uno que hable sobre alzheimer. Un artículo sobre miopía puede tener un impacto brutal en su campo, y un número de citas mucho menor que cualquier publicación sobre VIH. No digo tampoco que el número de citas o el índice de impacto sean herremientas inútiles, pero es importante que seamos conscientes de sus limitaciones, de darles la importancia que tienen realmente, ni más ni menos.

    1. En este caso estoy de acuerdo con @María. El número de citaciones no es suficiente, mas bien bastante deficiente, para medir la verdadera calidad de un artículo. De hecho, el Indice de impacto de una revista es un método aceptable pero que sufre de muchas dolencias, y cuando bajamos al nivel de los artículos pues se acrecentan.

      Veo muchos problemas, y gran parte de ellos en el caciquismo que comentas, @cienciadifusa, pero también en el sistema per se.

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