Sol Invictus

Ya es bastante conocido, en este mundo que vivimos, que la Navidad (de natividad, el nacimiento) proviene de una adaptación de la festividad de la Saturnalia romana. ¿Pero, es esto cierto?, ¿Y qué es la Saturnalia?, bueno, pues hoy, día de noche buena, creo que no está de más hacer un poco de honor a la historia y dar una visión un poco diferente de estas fiestas. Que por cierto, las disfruto enormemente.

Las saturnales o saturnalia es una fiesta celebrada en honor al dios Saturno, por su aspecto de dios de las cosechas y el trabajo en la tierra. En el antiguo calendario romano se celebrara el día 17 de diciembre, pero de forma extraoficial, estas fechas  se fueron alargando dándole un tiempo de relax a los esclavos y granjeros.

Las saturnales tienen su origen, muy posiblemente en la Kronia, fiesta de las mismas características pero griega, y de la que conocemos menos cosas. Lo que sí sabemos es que los romanos asociaban a Saturno con Kronos, y para ellos había reinado en la “época de oro”, un tiempo inmemorial donde no había diferencia entre los hombres, es por esto que la festividad tiene un carácter tan social. Pero vamos a ver algunos de los detalles. Había una celebración general, declarándose el dies festus o día festivo, y que era oficiada por un sacerdote de Saturno, que lo llevaba “al estilo griego” o ritus graecus (el rito romano original era distinto, pero se cambió en el 217 a.C; ¡estaban locos estos romanos!) y donde se colocaba un opulento diván a la estatua de la divinidad para que se apreciase que se encontraba entre los presentes, participando de una festividad donde todo el mundo tenía cabida.

La fiesta era más parecida a un carnaval con regalos, y en los días posteriores, la celebración continuaba de manera más privada. Por ejemplo un cerdo era sacrificado en el ara familiar de la casa y se cultivaban ciertos comportamientos especiales. Se solía realizar una cena a la que los esclavos eran invitados, e incluso servidos por sus amos, y compartían el alimento y la situación generalmente. Era un momento en el que se podía hablar con franqueza, y los papeles se invertían en cierta medida compartiendo un momento único en el año.

Llegamos al día 23, y ¿sabéis qué viene?, pues no es un trineo, no, es la sigillaria, el día de los regalos. Aunque a veces no se esperaban a este día y se hacía a lo largo de la festividad, era costumbre regalar “sigillaria”, figuritas de cera, recipientes de cerámica, útiles, y pequeños detalles. En el caso militar, a veces se obsequiaban con armas. Además se añadían pequeños poemas escritos para tal fin, auténticas tarjetas navideñas romanas.

Pero no acaba aquí la cosa, ¿qué se celebrará el 25 de diciembre, entonces? Pues ni mas ni menos que el Dies natalis del Sol invictus. Claro, el Nacimiento del Sol Invicto, la deidad Sol, remanente cultural teológico donde los haya. Es esta la fecha escogida por su cercanía al solsticio de Invierno, la noche más larga; cuando el sol comienza a recuperarle terreno a la noche, y son muchas, pero muchas, las culturas que han venerado este momento de una u otra forma.

El origen de nuestras navidades, puede atribuirse en gran medida al culto romano, y aunque muchos dicen que fue un intento de un imperio convertido al cristianismo a la fuerza, para erradicar el paganismo, lo cierto es que los lazos no son tan fuertes como podamos pensar. Es curioso saber que precisamente por estas razones, en la edad media estaba totalmente prohibido darse regalos por estas fechas, por ejemplo. Aunque igual de curioso es saber que el nacimiento de Cristo se estima a mediados de primavera. El caso es que no importa si Navidad viene de Saturnalia, o solo es una feliz coincidencia, a vuestra discreción lo dejo. Pero lo que sí está claro, es que estas fechas han sido siempre especiales, no obstante desde las culturas clásicas, a las celtas, pasando por las mitráicas y seguro que me dejaré cientos si no miles, han venerado una época del año tan resaltada.

Y ahora, me parece a mi, en este mundo moderno donde nos vanagloriamos de nuestra “modernización” y nuestro progresismo, ¿que mejor manera de venerar el cambio del ciclo de este pedazo de piedra y agua que llamamos tierra queriéndonos todos un poquito más?. Y si os apetece practicar la más despiadada sigillaria con tarjeta de crédito en ristre, ¡bienvenidos seáis!, y si lo que deseáis es celebrar una saturnalia al estilo griego, sin tintes cristianos ¡pues también me vale!, o si lo que preferís es simple y llanamente ver de nuevo a vuestros familiares y brindar por un año más que pasáis juntos, y os deseáis repetirlo durante mucho tiempo más, ¡que así sea!

Disfrutad de este respiro, tanto o más que yo; os deseo lo mejor para esta noche, y que sea cual sea vuestra opinión, sólo os traiga felicidad, y el mejor de los presagio para un año que está por venir.

¡Feliz Sol Invictus!

13 comentarios en “Sol Invictus

  1. O tomarlo como un dia mas del año, como hacían los primeros cristianos. Por que el cristianismo se vivía todo el año, y la fecha más especial, era la conmemoración de la muerte de Jesús.

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