Diario de un jovencito Comunicador de la Ciencia (I)

Cómo comenzar

Fuente: NatureBlogs

Veamos por dónde empiezo. ¡Ah sí! Por el principio. Obviamente. Esto que parece tan sumamente sencillo se convierte en una tarea titánica para todo aquél que no tiene marcado un camino claro. Y ese es el caso de la gran mayoría de comunicadores científicos en España. También es mi caso, no lo voy a negar. Pero ya he comenzado a andar, así que quiero compartir con todo aquél que no sepa tampoco cómo empezar a ser un periodista científico o un divulgador profesional o un comunicador de la rama de la ciencia, mi experiencia.

En primer lugar, y antes de seguir, hay que tener clara una cosa: ¿Quién es qué?. Se suele escuchar constantemente una incorregible amalgama de términos para definir a la misma cosa al tiempo que se habla de una profesión cuando en realidad podemos diferenciar  varias muy distintas entre sí. Puede que no sea un catedrático en cultura científica pero si algo me ha dado todo este tiempo trabajando (y de gratis) para diversos medios ha sido la experiencia de saber en qué consiste cada cosa.

Comunicación Cientifica

Según mi visión particular de las cosas, y curiosamente coincidente con los roles existentes en otros países más maduros en este campo, existen tres tipos de profesiones ligadas a la Comunicación de la Ciencia:

  • El Periodista Científico – al día y al tanto de la información más importante y relevante para la sociedad. Con capacidad de informar cuanto antes y mediante los medios de difusión con mayor alcance.
  • El Divulgador Científico – amante de la ciencia, utiliza los medios de distribución disponibles para transmitir una idea. La ciencia nos concierne e interesa a todos.
  • El Comunicador Científico – encargado de transmitir y difundir ciertos resultados e información. Normalmente relacionado directamente con una entidad. Gran manejo administrativo, marketiniano y relaciones publicas.

Estas son, grosso modo. Las competencias de cada uno, al igual que su formación y su responsabilidad no son las mismas y están bastante acotadas. Aún así, se pueden solapar en más de un aspecto y suelen funcionar de manera sinérgica. Teniendo estos conceptos en la cabeza viene el primer paso: ¿Qué quiero ser?. Para hallar una respuesta me hice a la vez tres preguntas: ¿Con qué puedo ganarme mejor la vida?, ¿Qué es lo que me aporta más?, ¿Qué me es mas cómodo y me hace más feliz?.

Decidirse por la Comunicación Científica

La primera pregunta es la más sencilla: el Periodismo está en declive, en cierta manera. Los nuevos medios y el Periodismo Digital está en una batalla constante cuyas víctimas son los periodistas que cada día lo tienen más difícil para sobrevivir. El Divulgador puede ser un profesional y tratar de ganarse la vida en este ámbito. Pero es un campo difícil con unos .pocos expertos muy específicos, como por ejemplo, especialistas en documentales o profesionales de las conferencias. Lo más normal es hacer divulgación como algo complementario a un trabajo estable.

¿Con qué puedo ganarme mejor la vida?, ¿Qué es lo que me aporta más?, ¿Qué me es mas cómodo y me hace más feliz?

Por último está el Comunicador Científico. Son numerosas las ofertas que aparecen, y cada vez en mayor número, de entidades como laboratorios, departamentos y universidades que requieren de este rol en su equipo. Es un papel multifuncional que puede encargarse desde buscar financiación a organizar una campaña de difusión o una plataforma de publicación sobre casi cualquier cosa. Vale, parece que el Comunicador Científico se lleva el primer punto.

Comunicación Científica  ADC Murcia

La siguiente pregunta: ¿Qué me aporta más? A mí, vitalmente hablando. Quiero una profesión que me permita conocer gente interesante, viajar, estar a la última en el mundo científico y resolver mis dudas existenciales con la única herramienta que conozco como verdaderamente válida: la Ciencia. Pues en ese sentido las tres candidaturas pueden ser prácticamente igual de buenas, quedándose el mundo de la divulgación, tal vez, un poco más a la zaga. Pero no demasiado. Y si no que se lo digan a Scientia, que no para el tío.

La comodidad y la felicidad, no siempre van de la mano y aún pueden trabajar la una en contra de la otra.

Vamos a la tercera cuestión, que es también muy importante. La comodidad y la felicidad, aunque parezca mentira, no siempre van de la mano y aún pueden trabajar la una en contra de la otra. Por ello mismo hay que buscar el correcto equilibrio que da la certeza de hacer lo correcto y hacerlo sin estar sufriendo por ello. En ese sentido, el periodismo me atrae ya que trabaja por informar al mundo y luchar contra la desinformación. Pero es un trabajo indudablemente tenso y estresante. La divulgación es más una necesidad que un trabajo en sí, muy gratificante pero difícil a la hora de ganarse la vida. Exige demasiado tiempo y da pocos frutos. La Comunicación Científica, sin embargo, reúne las bondades de los otros dos puntos añadiendo alguna más en la que ya me extenderé en otro escrito. Parece que la Comunicación Científica gana 2 a 0 aunque esto nunca descarta a las otras dos, solo prioriza.

Por ahora lo vamos a dejar aquí ya que no quiero que este texto se le atragante a nadie. Por ahora ya tenemos medianamente claro qué queremos y cómo lo queremos. Eso ya es un hecho importante. En la siguiente ocasión hablaremos de los primeros pasos para meternos en este mundillo. Espero que os haya sido de utilidad, aunque haya sido mínima.

7 comentarios en “Diario de un jovencito Comunicador de la Ciencia (I)

  1. Interesante reflexión y muy necesaria clasificación. En lo básico, esa era mi idea de personajes en este mundillo (y estar de acuerdo contigo me da una gran alegría y tranquilidad). Por mi parte creo que también va ganando la comunicación científica… pero me he entretenido en el camino con un doctorado jajaja. En fin, a ver que nos depara la suerte y la vida.

    Un abrazo Santi.

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