No, en serio, ¿qué es la Ciencia?

Ciencia

Cielo nocturno. Fuente: Robert Llewellyn/Corbis

Casi todos los días nos meten con calzador la idea de “científicamente probado” o “esto es ciencia, no es magia”. Palabras, tecnicismos y conceptos difíciles de entender se unen para tratar de decirnos algo así como “¡Eh, yo soy algo científico, así que voy muy en serio”. Sin embargo, si preguntas ¿qué es la ciencia? probablemente pocos podrán responder adecuadamente esta pregunta. Incluso los propios profesionales del mundo de la ciencia, es decir científicos e investigadores, son capaces de explicarlo adecuadamente, y eso que saben perfectamente lo que es.

Esta cuestión, precisamente, surgió en la celebración de una de las charlas de ADC Murcia, hace un tiempo cuando a uno de los asistentes se le ocurrió hacer una pregunta que derivó irremediablemente en la definición de ciencia. Sin embargo, he decir que yo mismo, en aquel momento no supe contestar con firmeza y rotundidad. Pero eso se acabó. ¿Quieres saber lo que es la ciencia? Pues muy bien, se acabaron las ambigüedades. Aquí tenéis la respuesta.

Indice

  1. El porqué de una definición
  2. La definición de ciencia
  3. La ciencia en el mundo moderno
  4. El método científico
  5. Lo que no es ciencia

El porqué de una definición


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Algunos pueden pensar que encajar un término tan amplio puede resultar algo enfermizo. Nada más lejos de la realidad, definir lo que es la ciencia, sin lugar a dudas, es algo que debería ser básico en nuestros colegios y centros de enseñanza. Todo el mundo tendría que ser capaz de discernir entre lo que es ciencia, lo que quiere ser ciencia y lo que se parece a la ciencia pero no lo es.

Esta es la única manera de poder entender, en primer lugar, a que se destina parte del dinero de nuestros impuestos. Segundo a diferenciar entre los estafadores y los conceptos que pueden hacernos daño en la vida diaria. Y tercero, a entender un poco mejor una idea fascinante que nos afecta día a día en cada momento sin más remedio. La ciencia es algo conciso, concreto y muy extenso. Pero además es algo que todo el mundo puede entender. No es un reino vedado a los profesionales de la ciencia, que no te engañen; por que tu tienes tanto derecho como los demás a saber que significa la existencia de la ciencia en nuestra sociedad.

La definición de ciencia


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La palabra ciencia viene de muy atrás. Scientia, del latín, significa conocimiento. Precisamente la RAE define la ciencia como un conjunto de conocimientos que son ordenados según unas normas. Estos conocimientos se obtienen de la observación, el razonamiento y la verificación. Es decir, tienen que ser observados, pueden ser entendidos y después han de poder comprobarse de otras maneras válidas. Otras acepciones explican que la ciencia es también “saber” o “erudición”, pero no hablamos de ese sentido más literario que exacto.

Este concepto clásico entiende cualquier conjunto de conocimientos como objeto de una ciencia. Eso incluye algunas materias que no son comprobables o verificables. Aunque esto, por definición ya no sería ciencia, en términos lingüísticos todos tenemos un poco de mano izquierda y permitimos su uso con temas no dados a ser ciencia. Esto es importantísimo por que actualmente lo que se entiende como ciencia no es equiparable a lo que indica la definición, la cual es un poco ambigua y da lugar a malentendidos.

La ciencia en el mundo moderno


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Actualmente todo profesional de la ciencia, investigadores, científicos, docentes, etc. entienden la ciencia como otro concepto evolucionado de la definición anterior. Siendo poco quisquillosos, ciencia es aquel conjunto de conocimientos ordenados, que se obtienen de la observación y el razonamiento (hasta aquí es exactamente lo mismo), pero que han de ser verificables y contrastables. El matiz aquí, es que la ciencia moderna le da un valor inmenso a la posibilidad de contrastar un hecho para poder verificarlo.

Además, para poder ser contrastado y verificado, los conocimientos han de ser comunicados, transmitidos. Como me gusta decir, la ciencia que no se comunica, no es ciencia. Y es que es indispensable poder transmitir un conocimiento para que otra persona pueda repetir un experimento o comprobar el hallazgo. Si éste no es comprobable puede quedarse en el mundo de las hipótesis y conjeturas, pero jamás en el de la ciencia.

Este punto es difícil de admitir por parte de la sociedad, incluyendo a la comunidad científica, quien se enfrenta todos los días a hechos que no son sencillos de comprobar debido a medios técnicos o por que no lo comprendemos. Sin embargo esta es una realidad aunque existan contradicciones en esta afirmación. Dichas contradicciones no son sino maneras de querer retorcer el hecho de que lo que no se puede verificar, a día de hoy, no es ciencia.

El método científico


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Para crear conocimiento científico, desde hace ya mucho tiempo, usamos el “método científico”. Esta es la forma de llamar a un proceso con unos pasos muy definidos para poder generar un hecho que ha sido observado, razonado y es verificable. El método científico es la herramienta más importante con la que cuenta todo profesional de la ciencia y es un concepto necesario para poder entender lo que es la ciencia en realidad. Nadie, repito, nadie que no conozca el método científico, lo que significa y en qué consiste entenderá jamás lo que es la ciencia.

El método científico, que en gran medida se lo debemos a Descartes, se basa en dos pilares fundamentales. El primero es que todo hecho que quiera ser científico debe ser reproducible. El segundo pilar es que todo hecho científico ha de ser susceptible a ser refutado, es decir, que puede descubrirse que es falso y por tanto, negar la idea que defendía el experimento. Eso quiere decir que un concepto científico que no puede ser repetido por otros científicos no es en realidad científico. Y también que un hecho científico que se descubre, al repetirlo, que no cumple con los mismos resultados obtenidos, ha de ser revisado ya que su resultado invalida la hipótesis de la que partía.

Con esto eliminamos como hechos científicos todos los “pues-funciona” que no sean reproducibles en las mismas condiciones. Esto pone en ocasiones en un serio aprieto a las ciencias de la salud que muchas veces juegan siempre a caballo entre lo que quiere ser ciencia y lo que es ciencia realmente. Y, por supuesto, esto es lo que usan muchas pseudociencias para poder venderse como tales en el mundo moderno.

Lo que no es ciencia


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Creo que queda muy claro. No es ciencia aquello que no puede usar el método científico para afianzar su lugar como un hecho científico y entrar en el mundo de los conocimiento científicos. Si otra persona, con la misma situación y las mismas herramientas no es capaz de reproducir tus experimentos, no es un hecho científico. En otras ocasiones los resultados hablan en contra de una hipótesis. Siempre ha habido quien se sale de la norma y genera así nuevas vías de conocimiento imposibles de alcanzar de otra manera, pero para ello utiliza esta hipótesis refutada para entender un mecanismo que no comprende.

Hoy día esto es lo que usan muchas pseudociencias para vendernos una idea: “¡Eh! la ciencia no lo sabe todo, a Graham Bell también lo llamaban loco”. El problema  es que los pocos resultados que muestran, si es que lo hacen, suelen estar asociados a otras hipótesis poco investigadas o menos conocidas, aprovechándose de efectos reales para defender una posición absurda y refutada. En definitiva, navaja de Ockham, si una hipótesis parece fantástica, probablemente lo sea.

Para reforzar su posición, las pseudociencias suelen usar tecnicismos y palabras complicadas, muchas veces mal usadas. Diluciones, tinturas, energía, cuántica, sismología, cristal… todas estas palabras solo sirven para confundir a quién nunca ha oído hablar de ciertos temas. No hay que dejarse engañar; porque yo puedo decir que “nuestro desconocimiento de la relatividad general impide que entendamos que un humano puede alcanzar una velocidad mayor a la de la luz” y eso es esencialmente mentira. Usar tecnicismos puede que te haga parece más elegante o más interesante, pero nunca te dará el valor que otorga el método científico a un hecho.

La ciencia, por tanto, tampoco es una doctrina o un dogma, es decir, algo que creerse a pies juntillas. Primeramente por que no es una cosa, sino un conjunto de conocimientos los cuales están definidos de cierta manera. Y esta manera, precisamente, deja de lado cualquier oportunidad de creer en ellos ya que para estar dentro de la ciencia han de poder ponerse a prueba en todo momento. Esta es precisamente la base del escepticismo y del pensamiento crítico, también muy malentendido hoy día. Pero de eso, me temo, deberemos hablar otro día por que este artículo ya se está haciendo demasiado largo. Aunque admitámoslo, esto no es más que un arañazo en la superficie de algo mucho más profundo.

6 comentarios en “No, en serio, ¿qué es la Ciencia?

    1. Muchas gracias, Molinos! En cuanto a la historia, ¿usa el método científico para generar conocimiento? ¡Claro que sí! Así que sí entra dentro de lo que entendemos como ciencia 🙂

  1. Discrepo. Puede hablarse de ciencia sin una referencia al mundo físico? Puede hablarse de ciencia sin capacidad predictiva? Puede hablarse de ciencia sin una expresión cuantitativa? Sin éstas la historia o, mejor, la cronología histórica, es ciencia; con éstas, no. Por otra parte, la historia más allá de la cronología, está abierta a demasiadas interpretaciones de autor como para ser considerada ciencia ni siquiera en el sentido más laxo.

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