Así es el corazón más viejo del mundo

Fuxianhuia protensa

El extraordinario fósil de Fuxianhuia protensa vuelve a ser noticia. Los restos increíblemente bien conservados de este animal acaban de mostrar el corazón más viejo del mundo. Éste órgano, dicen los estudios, tendría más de 520 millones de años, sería tubular, en el medio del cuerpo y presentaría también los primeros vasos sanguíneos que se conocen. Este es, sin duda, la muestra de sistema cardiovascular más antiguo conocido y que brinda nuevas respuestas sobre la evolución del cuerpo y su formación tal y como los conocemos.

En realidad, este corazón no lo es al uso, sino que su parecido es mucho mayor al sistema vascular de los artrópodos, entre los que se encuentran los insectos o crustáceos. Esto parece algo lógico puesto que Fuxianhuia protensa se parece bastante a un cangrejo salido de la peor de nuestras pesadillas. Sin embargo hay varias sorpresas en este viejo corazón ya que, como decíamos, además de un organo tubular, el sistema vascular de Fuxianhuia protensa presenta también una intrincada red de vasos sanguíneos cuando normalmente en artrópodos modernos lo que encontramos es un sistema vascular abierto donde se presentan uno o más “corazones” simples.

Fuxianhuia protensa

El caso de Fuxianhuia protensa es verdaderamente curioso ya que normalmente los tejidos blandos nunca fosilizan. En su caso, prácticamente todo ha quedado grabado en la piedra. De hecho, hace dos años este mismo fósil nos brindó el primer cerebro complejo del mundo. No pensemos que este era un cerebro redondeado y lleno de las conocidas vueltas, llamadas circunvoluciones. En realidad consistiría en un par de ganglios situados cerca de los ojos con grandes haces nerviosos dirigidos hacia sus sistemas sensoriales. Pero para un animal con 520 millones de años podemos decir con seguridad que es todo un adelanto.

Este antiguo cangrejo, de  un extinto mar que cubriría la región china de Yunnan durante la explosión cámbrica, no mediría más de unos diez centímetros. El estudio, realizado por la Universidad de Arizona muestra una idea importantísima: la evolución comenzó a jugar duro mucho antes de lo que nos hubiéramos atrevido a pensar. Y es que un sistema cardiovascular así de complejo, especialmente cerca del “cerebro” sugiere que éste necesitaba grandes cantidades de nutrientes y oxígeno para funcionar, por lo que podría esperarse de él muchas cosas. Es increíble poder ver, cara a cara, como la evolución jugaba a las cartas con modelos todavía vivos a día de hoy. Eso es lo realmente importante de Fuxianhuia protensa, un especimen que todavía tiene mucho que mostrarnos, y que así esperamos que sea.

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