Encuesta Percepción Social de la Ciencia

Percepción Social de la Ciencia 2018: el interés se mantiene, YouTube sube y mucha gente no distingue las pseudociencias

En 2002, FECYT comenzab a analizar la forma que tenemos los españoles y españolas de ver la ciencia. En sus informes bienales determinan cosas como el grado de interés, el conocimiento que manejamos o las preocupaciones más importantes. Ayer, el ministro Pedro Duque anunciaba oficialmente la presentación de los resultados de la Encuesta de Perecepción Social de la Ciencia y la Tecnología 2018.

Desde el interés por los temas científicos hasta la imagen social de la profesión científica, pasando por la visión de la ciencia y la tecnología en medios de comunicación, la alfabetización científica o las políticas de apoyo a la ciencia, este informe recoge un poco de todo lo que necesitamos saber, tanto científicos como divulgadores.

Especialmente en divulgación esta información es de importancia vital, ya que es el medidor general que indica si estamos haciendo bien nuestro trabajo. También nos dice dónde están las fortalezas y debilidades. La Encuesta de Percepción Social, o EPSCyT, es una herramienta inestimable que todo profesional de la divulgación y el periodismo científico debe tener a mano.

Fuente: FECYT

Para realizar el informe, se han analizado 5.200 entrevistas, lo que se supone que es una muestra adecuada y representativa de la población española (los estadistas sabrán). La gran mayoría de entrevistas, en esta ocasión, se han hecho en Andalucía (940); mientras que Cantabria se ha quedado un poco atrás en número, con solo 65. Por el contrario, en 2016 la muestra estaba más repartida entre todas las comunidades autónomas.

En Resumen

  • El interés por la ciencia no ha aumentado, se mantiene en un 16,3%. Baja entre la sección más joven (15-24 años) un 1,8%
  • El informe muestra, a diferencia del de 2016, el interés por los museos y actividades presenciales, que ha crecido desde 2002
  • La medicina, la salud y el medio ambiente son los temas que más interés siguen suscitando, aunque han bajado
  • El informe confirma un estancamiento de interés por los temas de ciencia y tecnología
  • La imagen social de la ciencia ha mejorado. Ahora la gente ve más beneficios que perjuicios en el trabajo científico, con respecto a 2016. Es el valor más alto alcanzado por el momento desde 2002
  • La energía nuclear, el fracking, el cultivo de plantas modificadas genéticamente, la experimentación animal, los robots y la inteligencia artificial son los temas que más preocupación suscitan en la sociedad. También señalan puntos de especial interés divulgativo
  • El 20% de los españoles no distinguen una pseudoterapia de una terapia avalada por la ciencia
  • La ciudadanía parece concienciada: lee los prospectos, hace caso a su médico y busca en consejo de un dietista. O eso dicen.
  • La televisión sigue siendo el medio principal de difusión de la ciencia, seguido de Internet. Desciende el número de lectores de prensa escrita y libros
  • Las redes sociales siguen marcando la tendencia, seguido muy de cerca por el medio audiovisual, como YouTube
  • Los blogs descienden en interés y, sin embargo, los medios especializados en ciencia y tecnología aumentan bastante con respecto a 2016. Esto significa nuevas oportunidades profesionales para los divulgadores y divulgadoras en medios digitales.

El interés por la ciencia no ha crecido, pero no pasa nada

El primer dato con el que abre la Encuesta de Percepción Social es el interés espontáneo por la ciencia en la sociedad. Desde 2016 este no ha mejorado y seguimos en un 16,3%.

EPSCyT 2018. Fuente: FECYT

Aunque en el nuevo informe indica un 16,0% para 2016, esto no concuerda con el presentado en su momento.

Datos de la EPSCyT 2016. Fuente: FECYT

Un dato especialmente llamativo es que hace referencia al interés de la mujer por la ciencia, que solo ha aumentado unos paupérrimos 0,2 puntos (del 13,7 al 13,9%).

Esta "pereza" en el interés podría hacernos pensar que estamos haciendo algo mal (que podría ser), pero si lo miramos con perspectiva, desde 2002, el interés general por la ciencia no ha hecho más que crecer desde un bajísimo 6,9%. No es la primera vez que damos "un paso para atrás" para luego seguir avanzando. De hecho, parece que esta rutina se repite cada dos años, más o menos.

Puede que en 2018 el interés vuelva a subir, o puede que no. Lo importante es entender que, ahora mismo, el que nos mantengamos en un 16,3% está bien y que hay que seguir trabajando. También hay que tener en cuenta que tanto el interés por la ciencia y tecnología parece haberse estancado con respecto a 2016, además de ver que la población se siente menos informada que con respecto a otros temas. Esto es importante. ¿Por qué existe esa sensación? ¿No estamos consiguiendo que la información llegue a la sociedad?

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Si diseccionamos un poco más los datos nos daremos cuenta de dicho interés ha subido prácticamente en todas los rangos de edades menos en uno esencial: los más jovencitos. Las personas de entre 15 y 24 años han bajado casi dos importantes puntos, del 24,6% al 22,8% (de máximas).

Puede que esto señale una de las debilidades: hay que reforzar la educación en ciencia entre los más pequeños para reflejarlo en los adolescentes. De manera tradicional, los adolescentes siempre han tenido un gran interés por la ciencia, al menos de manera nominal (según muestran los informes). Pero lo cierto es que es el sector que más nos cuesta alcanzar cuando hacemos divulgación. Debemos tener cuidado para no echar nuestro trabajo a perder.

Un positivo para la divulgación

Al principio iba a dejar de lado el tema de la percepción social, propiamente dicha. "Total, va a ser lo de siempre". Pero no. Por primera vez, desde 2014, la sociedad ha mejorado la visión sobre los beneficios y perjuicios de la ciencia para con la sociedad. Según el informe, ahora se ve mejor el trabajo que se hace, especialmente en materia de salud y calidad de vida.

De hecho, los valores son los más altos de la serie, alcanzando hasta un 64,2% en cuanto a enfermedades y epidemias (es decir, que la sociedad ve que los científicos hacen más bien que mal trabajando por nuestra salud). Esto, sin duda alguna, está relacionado con la comunicación de la ciencia.

Beneficios divulgación

Fuente: FECYT

Sin una buena estrategia de comunicación, un descubrimiento bueno se queda en la nada. Me atrevo a decir que en esta mejora en la percepción (también en la seguridad y la protección de la vida, en la calidad de vida y en la generación de puestos de trabajo) han jugado un papel fundamental las divulgadoras y divulgadores, periodistas y profesionales de la comunicación científica.

Eso es. Ese es el camino. Hay que seguir trabajando así. La sociedad necesita saber qué se hace en un laboratorio y por qué es importante. Si no cambia la percepción, jamás cambiará el interés. Si no cambia el interés, no puede cambiar la acción informativa y la recepción del mensaje. Vamos por el buen camino.

Y suenan las alarmas cuando hablamos de...

Según muestra el informe de Percepción Social de la Ciencia, existen una serie de temas de alto interés y grave impacto social. Estos son la energía nuclear, el fracking, el cultivo de plantas modificadas genéticamente, la experimentación animal, los robots y la inteligencia artificial.

Todos estos temas suscitan preocupación en la sociedad, a pesar de que la energía nuclear es de la más segura y limpia que existe ahora mismo, o que las plantas modificadas genéticamente no tienen peligros para la salud, como muestran las evidencias. Esto puede señalar algunos temas de especial interés divulgativo. Es decir, puntos a reforzar y trabajar. Tal vez, incluso, hagan falta nuevas estrategias de acercamiento para empezar a informar y eliminar la desinformación.

Por otro lado, las pseudociencias son uno de los aspectos más preocupantes del informe: más de un 20% de personas no reconoce un tratamiento pseudocientífico. Esto es importante porque no significa que lo utilicen de manera informada, sino que están claramente desinformados.

Esto es un evidente suspenso para la comunicación científica, y tiene consecuencias. Las consecuencias, aquí, es que al menos el 5% de las personas ha optado por dejar un tratamiento médico por uno pseudocientífico. Muchas de estas personas están engañadas, pensando que hay "ciencia" detrás. Algunas de ellas, de hecho, están en peligro letal, seguro.

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Aunque un 20% puede parecer poco, hablamos de millones de personas en España (unos 9 millones, si no me fallan los cálculos) que piensan que detrás de la homeopatía o la biorresonancia magnética hay ciencia, y que esta le curará. Nuestra responsabilidad, como divulgadores y divulgadoras, es despejar estas dudas y combatir la desinformación.

¿Cuáles son las vías más importantes de divulgación?

No es ninguna sorpresa observar que la televisión sigue siendo el medio más común de obtener información científica, según afirman los encuestados. Sin embargo, Internet va ganando puestos de manera brutal. De hecho, le saca un punto de diferencia si tenemos en cuenta todas las fuentes referidas como Internet (en el informe se separan Redes Sociales de Webs y otros medios). Divulgación científica, como empezar

Por el contrario, los medios escritos en papel descienden en interés. Es algo que vemos venir desde hace tiempo, con el auge de las nuevas tecnologías. Parece que es un mal momento para apostar por la prensa y divulgación en celulosa. O no, porque algunos vaticinan que estos medios se convertirán en un objeto de lujo, revalorizados. Y ya lo están haciendo, de hecho. En cualquier caso, la prensa escrita no parece que vaya a morir.

En el sector de Internet, las redes sociales siguen siendo las "reinas" de la información, acaparando el 48% de la atención de la sociedad. En esta encuesta tenemos una grata sorpresa: YouTube y los vídeos de divulgación aparecen con un fuerte 39,2%, marcándose un tanto que tampoco sorprende. Como hemos visto en alguna ocasión, los vídeos y YouTubers están marcando una nueva tendencia en esto de la divulgación científica.

Ya era hora de que esto despuntara en las estadísticas. Los medios digitales generalistas están en torno al 36%, quedándose por detrás de los otros medios. Este es otro punto importante a tener en cuenta: la divulgación debería mirar por qué el medio escrito está por debajo de la fórmula audiovisual. ¿Se puede revertir? ¿Bajo qué fórmula?

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En contrapunto, parece que los medios de comunicación digitales especializados en ciencia y tecnología han aumentado el interés hasta un 44,1%, bajando la atención de los blogs. Esto implica que se abre un nuevo mercado para los periodistas y divulgadores especializados, que seguramente verán nuevas oportunidades dentro del mundo digital para ganarse la vida.

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