El hacedor de lluvia

El hacedor de lluvia

30-12-12

Mucho le rogaron, pero no vino.
 
Aunque suplicaron y dejaron ofrendas, él las devolvió, una a una, pacientemente. Cuando lo amenazaron y vilipendiaron, él se mantuvo estoico e impasible.
 
Ahora, cuando la gente llora desesperada sin saber que será de su vida, él aparece.
 
Enmedio de un desierto de roca sedienta y agrietada, bajo un sol abrasador y un viento que seca la garganta, se muestra bajo su manto hecho con jirones de pieles y retales. Miles, millones de alhajas y cuentas rojas, blancas y azules, cuelgan de sus ropas mientras las plumas de los cuervos siguen tan negras y brillantes como la noche. Lo soporta su bastón, hecho con los huesos de los animales que esta tierra infernal mata.
 
Espera durante horas, con los ojos cerrados.
La gente se reúne, tímidamente al principio, en masa más tarde.
 
Todos en silencio.
 
Rezan.
 
Suplican.
 
Pero, siempre en silencio.
 
Y el día comienza a oscurecer. Una nube gris y sucia despunta tras el risco. El mundo contiene el aliento.
 
Todo permanece en calma. Nada se mueve.
 
Durante la eternidad de un segundo, el Universo espera.
 
De pronto, abre sus ojos y golpea una sola vez un suelo que gime. Su sonido retumba durante milenios, solo acallado por un crepitar tenue: el de una gota de lluvia que roza la tierra.
 
Entonces el cielo comienza a desbordarse a cántaros, un río que baja a salvarnos. Ahora ríen, bailan, cantan y lloran de felicidad.
 
Y cuando se vuelven, el Hacedor de Lluvia ya no está.

El hacedor de lluvia

Mucho le rogaron, pero no vino.

Aunque suplicaron y dejaron ofrendas, él las devolvió, una a una, pacientemente. Cuando lo amenazaron y vilipendiaron, él se mantuvo estoico e impasible.

Ahora, cuando la gente llora desesperada, sin saber que será de su vida, él aparece.

Bailamos

Por lo que sentimos y por lo que pensamos.

Por lo que somos.

Y por lo que nunca seremos.

De la pupalia surge...

No me hago responsable de lo que puedas leer en este espacio.

Y, sinceramente, no me importa.

Pero aquí va mi bienvenida.

Es un placer tenerte aquí.

Bailamos

Por lo que nunca seremos

05-05-19

Danzamos juntos por caminos e historias cantadas.

Por ciudades en otro idioma y pueblos sin nombre.

Desde los susurros del Mundo a los cuentos de los Hombres,

con la intuición empírica de la ciencia y la sencillez eterna de la inquietud humana,

siempre bailando, siempre riendo, siempre buscando. Aprendiendo.

Con la solera del árbol o la dureza de la roca.

El sonido del Tiempo nos acompaña, y la melancolía de lo inconmensurable adereza nuestro baile.

Por lo que es tan grande que no puede verse a simple vista,

y lo tan pequeño que no entendemos.

Por lo que sentimos y por lo que pensamos.

Por lo que somos.

Y por lo que nunca seremos.

 

El hacedor de lluvia

Mucho le rogaron, pero no vino.

Aunque suplicaron y dejaron ofrendas, él las devolvió, una a una, pacientemente. Cuando lo amenazaron y vilipendiaron, él se mantuvo estoico e impasible.

Ahora, cuando la gente llora desesperada, sin saber que será de su vida, él aparece.

Bailamos

Por lo que sentimos y por lo que pensamos.

Por lo que somos.

Y por lo que nunca seremos.

De la pupalia surge...

No me hago responsable de lo que puedas leer en este espacio.

Y, sinceramente, no me importa.

Pero aquí va mi bienvenida.

Es un placer tenerte aquí.

De la pupalia surge…

De la pupalia surge…

Estoy ya cansado de sentir el hastío de la escritura, el monstruo de la página en blanco. El Imago lleva revolviéndose en su pupa demasiado tiempo.

Este es un lugar secreto, surgido del corazón de la mente, del ingenio de la pasión. 

Imago no es nuevo. Hace ya mucho tiempo que existe. Su versión de papel, mi Pupalia, sigue perdida en algún pliegue olvidado.

Pero este Imago es nuevo, distinto, pues surge de la necesidad, animado por el amor y dirigido por la curiosidad.

Aquí daré cita a mis pensamientos y emociones, y los observaré debatir, chocar, entrelazarse, despedazarse y brillar en la vorágine de la creatividad.

No me hago responsable de lo que puedas leer en este espacio.

Y, sinceramente, no me importa.

Pero aquí va mi bienvenida.

Es un placer tenerte aquí.

El hacedor de lluvia

Mucho le rogaron, pero no vino.

Aunque suplicaron y dejaron ofrendas, él las devolvió, una a una, pacientemente. Cuando lo amenazaron y vilipendiaron, él se mantuvo estoico e impasible.

Ahora, cuando la gente llora desesperada, sin saber que será de su vida, él aparece.

Bailamos

Por lo que sentimos y por lo que pensamos.

Por lo que somos.

Y por lo que nunca seremos.

De la pupalia surge...

No me hago responsable de lo que puedas leer en este espacio.

Y, sinceramente, no me importa.

Pero aquí va mi bienvenida.

Es un placer tenerte aquí.