Nature se vuelve open access pero, ¡a qué precio!

Nature se vuelve open access pero, ¡a qué precio!

Créditos: Nature.

Hace muy poco, una de las mayores editoriales en materia de publicaciones científicas, Springer Nature, lanzaba el anuncio: "¡Sí, nosotros también nos subimos al carro del open access!". Genial, ¿no? Es decir, si estos gigantes van a ofrecer el acceso libre a todos los conocimientos científicos que publican, eso es bueno, ¿verdad?. No tan rápido.

En primer lugar, ¿sabes por qué es tan importante esta batalla por conseguir una ciencia abierta? No te preocupes, ahora lo discutimos. Y, ya de paso, vamos a desgranar las condiciones de este anuncio: cómo va a funcionar el plan "OA" de Nature, la revisión editorial de pago y qué beneficios, o más bien perjuicios, podría traer este sistema para toda la ciencia a nivel global.

En resumen

  • Springer Nature ha anunciado que a partir de 2021 comenzarán a implantar su propio sistema de open access, participando con el Plan S, y la iniciativa cOAlition S en la reforma de acceso a la ciencia
  • Este procedimiento será paulatino y no eliminará de golpe el acceso por suscripción. Sin embargo, invitarán a lo autores a pagar por publicar para poner sus estudios a disposición de la sociedad
  • La tarifa para publicar en Nature y alguna de las otras 32 cabeceras de la marca será de 9.500€.
  • También ofrecen un sistema piloto denominado open access guiado, en el que se pagan 2.190€ no reembolsables por un proceso de revisión editorial. Si el artículo pasa el proceso, se pide una tarifa adicional para su publicación. Si no, el artículo se devuelve con el informe
  • El esfuerzo por pasar a un modelo open access es notable e interesante, pero los altos precios propuestos por la editorial hacen peligrar al sistema imponiendo una "tasa de prestigio" que podría corromper el espíritu de la reforma

Introducción: ¿qué es el 'open access' y por qué tiene tanta importancia

Lo primero es lo primero. ¿Qué es el dichoso open access? Puede que no estés al tanto de cuánto cuesta acceder a un repositorio científico. Estas publicaciones son las que engloban los resultados de las investigaciones. Resumiendo muchísimo, todo lo que no esté debidamente publicado en alguno de estos journals, no se considera ciencia al uso. Estos son los almacenes básicos de conocimiento científico. Es lógico pensar, por tanto, que deberían ser de acceso libre y gratuito, para que todos los científicos del mundo pudieran acceder a los mismos y ampliar el conocimiento humano, ¿verdad?

Pues nada más lejos de la realidad. Las gigantescas editoriales mantienen precios exorbitados por poder acceder a estos estudios, o papers. A pesar de que existen muchos repositorios gratuitos, papers liberados y otros modelos, la gran mayoría de conocimiento científico está detrás del pago de una suscripción que puede llegar a millones de euros al año para universidades y laboratorios.

Lo más curioso es que estas editoriales, aunque pagan a sus trabajadores, no les pagan a los investigadores que hacen de revisores para evaluar si una investigación es buena o no, como te explicaba antes en el artículo de revisión por pares. ¿Quieres saber otra cosa curiosa? En general, los autores de una investigación tienen que pagar para poder acceder a sus propios papers y ceden los derechos de la publicación. ¿Te cuento algo más? Los científicos se matan por publicar en las revistas más prestigiosas, cosa que se mide con una cosa llamada factor de impacto, y que, casualmente, siempre son las más caras para publicar.

Ah, sí, ¿no lo he dicho? En muchas de ellas, no solo pagas por leer los artículos, también lo haces si quieres publicar en ellas. Aunque normalmente solo pagas por una cosa u otra. Y aquí es donde entra el open access. Este modelo consiste en pagar las labores editoriales para poder publicar en la revista, de manera que el paper esté disponible gratuitamente para toda la sociedad.

En la iniciativa cOAlition S se promulgó la necesidad de devolverle la ciencia a la sociedad, derribando las barreras de pago por acceso al conocimiento. Para ello, los Gobiernos adscritos se comprometían a ayudar a sufragar los costes de estas publicaciones open access, siempre que las editoriales se comprometiesen a convertirse a este modelo y que fueran transparentes con los gastos asociados. La iniciativa sigue avanzando, lenta pero inexorable. Y, por fin, llegamos a Springer Nature.

 

Nature se vuelve ‘open access’

Según anunciaban, a partir de 2021, Springer Nature comenzará su servicio open access con la idea de ir, paulatinamente, cambiando todo su sistema editorial. La idea es que los autores vayan virando poco a poco hacia esta forma de publicación, pagando por los servicios editoriales y dejando sus artículos a disposición de la sociedad, totalmente gratuitos. Hasta entonces, continuarán con su sistema actual, que cobra por el acceso a los contenidos.

¿Y cuánto costará publicar un Nature open access, entonces? Para que tu artículo salga en Nature o alguna de las 32 cabeceras más importantes de la editorial, el precio que tendrás que abonar será de unos 9.500€ (11.390 dólares). Y sí, es un precio tan alto como parece. Recordemos que en el resto de editoriales el precio más caro rara vez alcanza los 6.000€, incluso en revistas de altísimo factor de impacto para su sector.

Revisión editorial remunerada (pero no 'peer review')

Si este precio no es asequible, la editorial tiene otra oferta para tu paper: puedes pagar 2.190€, no reembolsables y la compañía te devolverá un informe que, según afirman, "incluye una evaluación editorial más detallada que los informes de revisión típicos". Pero eso no asegura que el paper se publique. Dependiendo del caso, el estudio podría ser redirigido a otra publicación más adecuada según la editorial (y con otro factor de impacto) o directamente rechazada. Eso sí, te irías con tu informe "más detallado" a casa y con 2.190€ menos.

Por descontado, también incluyen el peer review, aunque no pagan a los revisores según parece, obviamente, como no se ha hecho nunca y, probablemente, nunca se hará. Esto, además, levanta otra cuestión: ¿qué pasa con los papers que no salgan adelante, ¿se va a tirar todo el trabajo de los pares, que solo se llevan cierto reconocimiento, a la basura?

¿Y qué pasa si lo aceptan, tanto en el journal al que apuntabas como si lo redirigen? Pues entonces te pedirían otra suma por publicar, que varía entre los repositorios. En general, indican, puede costarte en torno a los 5.000 o 6.000€ en total, aunque hay journals notablemente más baratos. A esta experiencia la llaman Open Access Guiada.

Por un lado, sinceramente, no me parece mal. Creo que es un modelo de negocio novedoso que pretende actualizar unos valores editoriales completamente obsoletos y abusivos. Si se lleva bien, este modelo guiado puede abrir la puerta a sistemas más eficientes que nos permitan salir de la crisis de publicación en la que estamos inmersos. Sin embargo, y esta es una opinión, me parece que el contexto y los precios siguen siendo abusivos.

Elitismo editorial: la 'tasa de prestigio'

Volvamos al dinero. Tanto en el caso del pago a tocateja como en el de la versión guiada, nos encontramos ante una apuesta económica bastante grande. Tan grande, de hecho, que hay quien la denomina "tasa de prestigio". Y nunca mejor dicho: si tienes dinero suficiente podrás acceder a los journals con más caché, esto es, los de mayor factor de impacto. ¿Y si no puedes? Pues entonces tu ciencia caerá por los cuartiles del prestigio hacia la indiferencia científica. En otras palabras: o pagas o jamás podrás acceder a los círculos más prestigiosos de la ciencia.

Y esto afectará, sin duda, a los países más pobres, con una ciencia más austera y con menos inversión (¿he oído España? ¿Quién ha dicho España?). Esto es especialmente cierto teniendo en cuenta que, además, según el plan cOAlition S, gran parte de la pasta para publicaciones estará regulada por el Gobierno. Bueno, pero también está la versión guiada, más baratera, ¿no?

Si es más barata, digo yo, será por algo. En una gigante editorial, este tipo de "guía" podría servir como primer filtro, redirigiendo una investigación (o, por qué no, seamos maliciosos, al nombre de un investigador, de una universidad o de un equipo) a publicaciones menos prestigiosas. Esto no es una cuestión baladí ya que dicho prestigio es importante para obtener dinero y seguir publicando.

Si no hay dinero para invertir en ciencia, no hay prestigio, lo que hace que haya menos dinero aún

Actualmente, el dichoso factor de impacto y la inversión que se realiza en ciencia son valores directamente relacionados. De la misma manera, vemos la pescadilla que se muerde la cola: si no hay dinero para invertir en ciencia, no hay prestigio, lo que hace que haya menos dinero. Este modelo simplista nos habla de un futuro nada halagüeño en el que un elitismo científico dirigido por las editoriales científicas (cosa que no es nueva, y que es parte de la crisis actual) se verá recrudecido.

En otras palabras, este movimiento por parte de Springer Nature bien puede convertirse en justo lo contrario a lo que el espíritu open access aspiraba: en vez de promover una ciencia más abierta, ética e igualadora, podría malversarse para volver aún más violentas las actitudes perniciosas que han viciado la ciencia actual. Y todo, como ocurre con las cosas más tristes de este planeta, con la excusa de hacer un bien llevada por bandera. Ojalá me equivoque.

¿De dónde saco un tema para escribir?

Herramientas para encontrar la temática perfecta

Muchas veces me preguntan:

“¿De verdad tienes temas para escribir todos los días?”. 

Y lo cierto es que sí.

Rigor, titulares y desinformación: los lectores también son responsables de lo que leen

RIGOR, TITULARES Y DESINFORMACIÓN: LOS LECTORES TAMBIÉN SON RESPONSABLES DE LO QUE LEEN

En los artículos de divulgación científica, seguramente debido a la deformación profesional, existe una especie de celo excesivo con la rigurosidad de información. Ojo, que no digo que no sea necesario el rigor: es imprescindible para la profesión, eso sin duda. Pero, a veces, nuestra búsqueda del trabajo informativo objetivo perfecto nos lleva a mirar con cierta superioridad moral los primero que se lee de un artículo.

¿Quién no ha puntualizado en más de una ocasión un titular con desdén sin siquiera leer el contenido? Porque a veces no llegamos ni a la entradilla (yo tampoco, lo admito). Sin embargo, hablando concretamente de los titulares, en el mundo de los medios digitales, hay que admitir que son un arte peliagudo, incluso en divulgación científica. Pero no toda la responsabilidad corre a cuenta de las y los redactores. El lector tiene una (gran) parte de culpa.

En resumen

Usamos el rigor en divulgación, de forma natural, como vara de medir la calidad de un titular (y muchas veces el artículo que corona). Esto no es correcto. La rigurosidad es una característica más de una información y, a veces, puede ir en contra de otras características igual o más importantes.

Los redactores y editores no somos responsables de cómo gestiona la información el lector. Es responsabilidad de lector leer más allá del titular.

Leemos el titular y el mensaje nos llega antes, siquiera, de pararnos a pensar. Nuestros filtros culturales y formativos entran en juego. También lo hace el contexto de intoxicación informativa que vivimos (demasiada información). Entonces emitimos un juicio y criticamos. Hemos cometido un error. Como decíamos, la responsabilidad editorial es que ese titular no sea falso, ni desinformativo. 

Que el título sea más o menos riguroso depende de muchos otros factores. Y nosotros y nosotras tenemos la responsabilidad de seguir leyendo el mensaje que transmite el escrito.

Titulares falsos, poco rigurosos, sensacionalistas y 'clickbait'

Al igual que miro titulares con una ceja elevada en altivez inmerecida, casi todos los días me enfrento a la necesidad de escoger un titular adecuado. Porque es demasiado fácil caer en un titular no adecuado: cualquier título que dé lugar a engaño o sea desinformativo es malo. También son malos aquellos titulares que no aportan nada de información (y los que aportan demasiada, pero por otra cuestión). Por descontado, son horribles los titulares que pretenden engañarnos. Esto es en términos generales.

Un error es permisible. Se subsana y punto. Una desinformación no lo es

A nivel divulgativo solemos pensar que existe otra categoría de malos títulos: los pocos rigurosos. Esto es porque, normalmente, coincide con alguno de los mencionados arriba. Un error es permisible (se subsana y punto). Una desinformación no lo es. Un titular desinformativo es aquél que transmite una información falsa, ayudando a perpetuarla. Así, un titular como "El aspartamo produce cáncer" es falso, además de poco riguroso. "Comer un kilo de aspartamo al día produce cáncer" es falso, de nuevo, aunque algo más riguroso.

"Ingerir 0,7 kilos por masa corporal de aspartamo al día está relacionado con la incidencia de cáncer en ratas" es el título más riguroso y certero, por ejemplo. Y horrible, también, pero ahora veremos eso. Mientras tanto, en el carrusel de títulos malos, "El aspartamo produce cáncer" no solo es falso y poco riguroso, sino que roza el sensacionalismo.

El sensacionalismo es una manera de destacar una información que suele resultar secundaria con la intención de despertar polémica o atención desmesurada sobre un tema. No todo el sensacionalismo está ligado a una mala calidad de la información, aunque sí es lo más común. El sensacionalismo no es lo mismo que el clickbait.

El clickbait es un tipo de contenido muy concreto que se aprovecha de la conocida como "brecha de curiosidad" suscitando un tema y sugiriendo que haciendo "click" se resolverá dicha curiosidad, sin que esto sea así. De hecho, los buenos clickbaits suelen enganchar al lector en una visita tras otra a diferentes páginas con la misma técnica.

  • Un error es, como bien indica su nombre, un fallo informativo que puede llevar a una información incorrecta y desencadenar la desinformación
  • La desinformación afecta a un mensaje que transmite información falsa o tergiversada (rigurosa o no), perpetuando el mensaje desinformativo
  • La falta de rigor se refiere a un texto (o titular) que es poco preciso o concreto, sin tener por ello que ser falso
  • El sensacionalismo es una manera de destacar una información que suele resultar secundaria con la intención de despertar polémica o atención desmesurada
  • El clickbait es un tipo de contenido muy concreto que se aprovecha de la conocida como "brecha de curiosidad" suscitando un tema y sugiriendo que haciendo "click" se resolverá dicha curiosidad, sin que esto sea así. El clickbait es un claro ejemplo de desinformación

El dilema del rigor

Mientras que la falsedad, el sensacionalismo o el clickbait son aspectos muy claros, la rigurosidad no lo es tanto. La rigurosidad es un matiz, aunque choque mucho decirlo, bastante subjetivo. En ciencia, el rigor parece un valor tan absoluto como las evidencias que sustentan un hecho probado. Sin embargo, aplicar el rigor a un concepto como un titular, lejos de ser algo objetivo, es algo muy personal.

El ejemplo: "Consumir más de un kilo de aspartamo al día está relacionado con el cáncer" no es especialmente riguroso, pero, desde luego, tampoco es falso o desinformativo. Puede ser más riguroso si coincide más con lo que dicen las evidencias, incluso siendo falso, o ser menos riguroso aún siendo verdad. Al fin y al cabo, cuando hablamos de rigurosidad hablamos de precisión. Sin embargo, solemos confundir precisión con certeza, veracidad o evidencia. Craso error.

Aún peor es cuando usamos esta conceptualización de lo riguroso para criticar un titular y, con él, el artículo entero. En primer lugar, como decíamos, el nivel de rigurosidad no es el mismo para todo el mundo. Un especialista en un campo, si es especialmente quisquilloso, podría opinar que un titular no es riguroso por no contener toda la información (y hasta podría tener razón). Pero eso no quiere decir que sea un mal titular. Una persona no formada en ciertos temas podría ver un titular sobradamente riguroso sin que este tenga por qué ser bueno.

En definitiva, usamos el rigor en divulgación, de forma natural, como vara de medir la calidad de un titular (y muchas veces el artículo que corona). Esto no es correcto. La rigurosidad es una característica más de una información y, a veces, puede ir en contra de otras características igual o más importantes. ¿Por qué el rigor no debe ser la vara de medir? Para quien no vea la obviedad, aquí van algunas razones.

Titular es un arte complicado

Cuando te enfrentas a un titular necesitas, en muchas ocasiones, ponerte delante de frases que rechinan. Un titular sobrio y riguroso puede valer para ciertos medios, pero no para todos. Especialmente si hablamos de medios generalistas. Un titular sobrio y aburrido, por muy riguroso que sea, atraerá menos la atención. "¿Y qué, si es más correcto?". Es una cuestión práctica: hay que comer, y para comer hay que vender. Que nadie me venga con la moralina. Informar es un negocio, igual que tantos otros. Ser ético y moral no está reñido con saber vender tu mercancía.

Además de eso, normalmente en los medios digitales tienes otros problemas de corte puramente práctico: los titulares tienen una longitud en caracteres máximos (según la herramienta de publicación). También tienes unas necesidades relacionadas con el SEO, pues, al fin y al cabo, escribes para un mundo digital, cuya atención está dominada por los buscadores, y tiene unas reglas concretas. Por si todo esto fuera poco, tienes que cumplir con unos parámetros editoriales.

La línea editorial te marca qué expresiones puedes usar, cómo se construye un titular adecuado, etc. No, no es censura. La línea editorial está pensada para darle coherencia a la voz de todos los textos. Independientemente de que un medio tenga a varios autores, debe existir una cohesión que podríamos llamar "metanarrativa". Esta se consigue, entre otras cosas, con unos titulares dentro de una línea editorial fuerte.

En definitiva, "No existe evidencia en más de quince años de investigaciones de que el consumo de aspartamo en las medidas reguladas suponga un peligro para la salud" será muy riguroso y real. Pero es horrible. Es larguísimo, es poco atractivo y va en contra de todo lo que el SEO prescribe, por poner algunas pegas. "El aspartamo es seguro, según las evidencias" es, tal vez, menos rigurosos (preciso), pero no deja de serlo. Y también es veraz y más atractivo en todos los sentidos.

La responsabilidad del lector está en leerlo todo

Además de lo anterior, hay una opinión impopular pero necesaria de recordar: los redactores y editores no somos responsables de cómo gestiona la información el lector. Es responsabilidad de lector leer más allá del titular. Se nos suele olvidar.

Los redactores y editores no somos responsables de cómo gestiona la información el lector

En general, el lector, como consumidor de un producto, es exigente. Todos y todas, como consumidores, tendemos a elevar ese grado de exigencia a todos los productos disponibles. El caso de la información existe un problema y es que evaluamos un mensaje de manera automática y casi sin pensar. La compleja comunicación que ostentamos es una de las mayores virtudes de nuestra especie, pero puede resultar un arma de doble filo.

Y es que leemos el titular y el mensaje nos llega antes, siquiera, de pararnos a pensar. Nuestros filtros culturales y formativos entran en juego. También lo hace el contexto de intoxicación informativa que vivimos (demasiada información). Entonces emitimos un juicio y criticamos. Hemos cometido un error. Como decíamos, la responsabilidad editorial es que ese titular no sea falso, ni desinformativo. Pero que sea más o menos riguroso depende de muchos otros factores. Y nosotros y nosotras tenemos la responsabilidad de seguir leyendo el mensaje que transmite el escrito.

Sí, podemos juzgar un titular. No, no podemos juzgar un texto por su titular. Ni tan siquiera por la entradilla. Esto es por varias razones: como decíamos, su elección depende de muchas cosas, algunas técnicas que poco entienden de rigor o calidad informativa. Otra de las razones es que el rigor, como hemos dicho, no es más que un valor más, y no sirve para emitir un valor absoluto de la información. Por último, ha de quedar claro que el titular no representa a todo el texto, aunque debería resumirlo.

Si un lector o lectora se queda solo en el titulo, y este no es desinformativo, no existen razones a priori para hacer una crítica objetiva. Usar el rigor como excusa para abatir un texto, sin leer el resto, es una falta de responsabilidad por parte de los consumidores. Como decíamos, vivimos en una sociedad intoxicada de información. Nos llegan mensajes y los desechamos a velocidades de vértigo.

Pero sigue siendo nuestro responsabilidad, como seres intelectualmente complejos, el hacer el esfuerzo en procesar adecuadamente la información. También lo es el emitir un juicio de valor tras hacer dicho procesamiento y no antes, con una información incompleta. Por supuesto, es mucho más fácil (y rápido) quedarnos con el mensaje incompleto del titular. Por ello, no está demás recordar a los redactores y redactoras que el lector tiene esta carga sobre sus hombros; y a los lectores y lectoras que el desconocimiento de su competencia no les exime de las consecuencias.

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Trucos y nociones básicas para publicar en un blog

La intención de este artículo no es enseñarte cómo publicar o utilizar el CMS. Para eso hay excelentes manuales y documentación en la página de WordPress (además de que te lo indicará el CMS con sencillos tutoriales). Lo que sí que quiero es darte algunos consejos que te ayuden con tus publicaciones.

Los he sacado del tiempo que llevo escribiendo. He tenido la suerte de trabajar con algunas y algunos de los mejores redactores de blogs en castellano. Los he reunido en el manual de estilo de Scenio, de donde los vuelvo a sacar para adaptarlos y actualizarlos. Como no tiene sentido repetir el mismo trabajo, me he tomado la libertad de reproducir parte del contenido.

También os enlazo el manual original de Scenio, editado por Carlos Pazos (que lo dejó precioso), por si queréis echarle un ojo. Os será igualmente útil. Lo que quiero con estos textos es que aprendas a potenciar al máximo tus publicaciones. Espero que le saquéis mucho provecho.

Lo básico que necesitas para publicar un 'post'

Cada maestrillo tiene su librillo, dicen en mi pueblo. Lo cierto es que puedes hacer lo que te venga en gana. Pero hay ciertos valores básicosque conviene tener en cuenta a la hora de publicar. Empecemos por el principio.

'Posts'

  • Todos los post han de contener algo de texto. Este se sitúa justo antes de cualquier otro contenido (imagen, audio o vídeo)
  • Es conveniente que el texto sea como mínimo una pequeña entradilla de al menos dos o tres líneas.
  • Es muy conveniente poner imágenes. Esto sirve para que lo valoren mejor los buscadores y ayuda a aumentar el impacto en redes.
  • Todas las imágenes deben ser de cierta calidad y tener buena resolución.

Títulos

  • Los títulos de los posts nunca se escriben enteros en mayúsculas (a no ser que obedezcan a una razón concreta).
  • Han de ser justos: ni demasiado cortos ni demasiado largos. Y si puede ser, que busquen atraer la atención.
  • Piensa en un tuit. Muchas veces ese es el camino de un buen título.

Nociones básicas de estilo para divulgar

divulgación científica

De nuevo, redacté este texto en base a mi experiencia y pensando en los colaboradores de Scenio. Sin embargo, creo que reúne bastantes de las nociones básicas que todo escrito de Internet debería tener en cuenta. Para elaborarlo me fijé, a su vez, en otros manuales de estilo con los que he ido trabajando a lo largo del tiempo. Podéis encontrar varios manuales de estilo en esta misma página (aquí enlazados).

Pero volviendo al tema, reproduzco aquí parte del texto que encontraréis en la web de Scenio. He quitado las partes que no tenían interés, dejando lo básico. Por otro lado, habrá muchas cosas que estén desfasadas. Habrá que ir actualizando esta información.

Cuidado con el lenguaje

Aunque existen diversos niveles de divulgación, y cada cual tiene su estilo, es conveniente evitar las frases complicadas y rebuscadas. Es mejor no usar demasiadas subordinadas (como sería, por ejemplo, está subordinada) ni voces en pasiva. Las palabras complejas y tecnicismos son una herramienta, no una manera de demostrar cuánto sabemos. Menos es más.

¿Cómo maqueto y decoro?

Maquetar es hacer una "maqueta" de lo que se va a publicar. Es decir, diseñar la "imagen" del texto. Es muy sencillo resaltar un texto con las herramientas disponibles en blogs y RRSS. Utilizar estos elementos adecuadamente ayuda a aumentar la atención y dirigir al lector hacia el mensaje.

Las negritas

Las negritas son uno de los sistemas más efectivos y sencillos de resaltar una idea. Además, sirven para que un texto no se vea demasiado aburrido. En otras ocasiones capturan por completo la atención de los lectores, que se saltan casi todo el resto. Pero cuidado, abusar de las negritas hace que pierdan sus propiedades:

  1. Úsalas de forma escueta. Trata de que no haya más de una pequeña frase por párrafo
  2. Trata de resaltar ideas, mejor que frases completas
  3. Otro truco es emplearlas para ir haciendo saltar la atención del lector de idea en idea en un párrafo largo

Las cursivas

  1. Las cursivas se emplean en referencias específicas de publicacionesvoces foráneas y secciones dentro de un texto. También pueden emplearse a la hora de resaltar algo en un texto ya de por sí resaltado.
  2. Se usan para marcar el nombre de una publicación: por ejemplo, en La trepidante publicación de artistas científicos magazine. También se puede usar el entrecomillado. Esto depende del estilo que quieras seguir.
  3. En el caso de que el texto ya esté en cursiva, se puede devolver a su estado de letra redonda, aunque lo adecuado es usar comillas simples.
  4. Se usan para marcar los anglicismos, latinajos y cualquier otra voz foránea que pongamos.
  5. También pueden utilizarse para hacer referencia a una sección interna dentro de un texto, como podría ser esta misma sobre Cursivas u otra cualquiera.
  6. Si un texto está en negrita, podemos usar la cursiva para resaltar algo ya de por sí resaltado. También podemos utilizar la técnica inversa, devolviéndolo a su estado sin negritas o, incluso, poniéndolo en cursiva en tal caso.
  7. Otra ocasión en la que se puede usar la cursiva es en el caso de los tecnicismos y palabras o nombres concretos de cosas. Esto no hace referencia a los nombres propios, aunque también podría usarse a discreción.

Algunos consejos más a la hora de escribir

periodismo científico

Deberías de familiarizarte un pelín con la palabra SEO. A estas alturas hay quien dice que el "SEO está muerto". Puede que sea verdad, pero, en cualquier caso, tener unas normas de referencia, y una atención especial a los contenidos y su forma te será positivo siempre.

Pero volviendo al tema, procura que el estilo sea SEO Friendly, es decir, que utilice keywordstags y enlaces. Este apartado tiene su propia sección que verás más abajo. Presta especial atención a:

  1. Las faltas, las incoherencia y los fallos narrativos no tienen excusa y encima son penalizados por los buscadores. ¡Cuidado al escribir!

  2. Los títulos y/o ladillos no tienen por qué cumplir con las normas de negritas y cursivas. Es más, es conveniente que no lo hagan para conservar una misma estética a la hora de maquetar. Aunque puedes hacer lo que te venga en gana. Si no quieres usar cursivas, siempre puedes emplear las comillas simples, como 'aquí' o comillas dobles "si es una cita textual".

  3. Es bastante conveniente que repases tus faltas de ortografía. Y hasta te aconsejo que revises algún manual. ¿Sabes si después de los dos puntos va una mayúscula? ¿Cómo funcionan los hiatos? ¿Entiendes la diferencia entre por qué, por que, porque y porqué? ¿Y entre más y mas? ¿Número o numero? Cuándo, cómo, dónde? ¿Por qué sólo ya no está correctamente escrito? La lengua castellana es maravillosa… mente compleja. Si tienes dudas, consulta con un editor o con un manual de lengua castellana. Hasta Cervantes cometía fallos.

¿Cómo funciona el SEO?

Wikipedia define el SEO, o posicionamiento en buscadores, como el proceso técnico mediante el cual se realizan cambios en la estructura e información de una página web, con el objetivo de mejorar la visibilidad de un sitio web en los resultados orgánicos de los diferentes buscadores.

Bien, pues seguramente esto era cierto. Pero actualmente hay una falta tremenda de fe en este sistema. Como decía antes, hay quien piensa que el SEO ha muerto. En realidad jamás se han conocido del todo las reglas que usan los buscadores, pues sus creadores se guardan gran parte de la información.

Si alguien te dice que es un experto en SEO, probablemente no sabe lo que dice. Los algoritmos evolucionan prácticamente cada día. Sinceramente, la información que voy a compartir contigo la aprendí hace ya mucho tiempo. Puede que mucha de ella esté desfasada, así que he cogido lo que sé que no funciona y he dejado solo lo que creo que puede resultarte útil. Yo la sigo usando, y no me va mal.

Como te decía, cuidar el SEO no solo nos servirá para posicionar mejor nuestros textos en las búsquedas (si es que funciona), sino que, además, nos dará cierta disciplina a la hora de escribir. Esto nos permite cuidar elementos intrínsecos de los hipertextos, o textos de Internet, sacándole mucho más jugo a sus elementos.

La importancia de la entradilla, los textos y las 'Keywords'

Se supone que es necesario que el artículo tenga un texto mínimo correspondiente a un párrafo de resumen, como mínimo. Esto ayuda a que los buscadores encuentre y relacionen la información. Para eso tenemos la entradilla.

En ella debe ir, siempre que sea posible, entre uno y tres términos que relacionen el texto con el tema del que estamos hablando. Estos términos son conocidos como keywords. Por ejemplo: si es un vídeo sobre la electricidad, la palabra electricidad, corriente eléctrica, etc. En el caso de que empleemos varias, es muy conveniente elegir una principal en la que centrarnos, lo que nos facilitará las cosas.

  • El texto completo del artículo ha de contar con entre un 1% o un 2% de Keywords entre sus palabras. Eso quiere decir que si el texto tiene 100 palabras, al menos una debe ser una keyword.

  • Es conveniente repartir dichas keywords a lo largo de todo el texto, de manera que aparezcan, si es posible, una vez por párrafo

  • No debemos excedernos con el número de keywords. Superar un 15% del contenido total puede ser perjudicial. No obstante, es peor no llegar que pasarse

  • Las keywords también pueden estar formadas por más de una palabra o, incluso, por una pequeña expresión. Por ejemplo, guerra de las corrientes

Sobre los enlaces

Los enlaces son la principal característica de una web, mucho más que los elementos visuales, que también tienen su importancia. Sin los enlaces, un hipertexto carece de sentido. Así que enlaza siempre que puedas, y quieras, a contenido de interés. Esto permite que la gente pueda seguir explorando.

  • Es conveniente enlazar, si puede ser, las keywords. Si estos enlaces están en el primer párrafo, y lo antes posible, mejor. Si podemos enlazarla de nuevo más adelante, perfecto.

Cómo usar imágenes

Sabemos que los buscadores también buscan entre las imágenes, y bonifican la aparición de los recursos multimedia en una página.

  • Las imágenes deben ir con un atributo alt en el que se incluyan las keywords o una frase relacionada con el tema.

  • Dicho atributo se define en HTML. Pero para no liarte, solo necesitas saber que las imágenes que subes a WordPress tienen una casilla que pone “Texto alternativo” o similar. Ahí es donde debe ir la keyword.

  • Usar varias imágenes y añadirles las keywords funciona mejor.

  • Si las imágenes tienen un título legible, que tenga que ver con el contenido, también funciona mejor. Es decir, es preferible algo como “Fotobobinatesla” a “DSC344555”.

Y ahora, ¡a escribir!

Con esto ya tienes todo lo básico para comenzar a publicar. Probablemente el siguiente punto sea "cómo escribir lo que quieres". Bueno, en primer lugar, busca un tema. Aquí te dejo un artículo que te ayudará a encontrar temas sobre los que escribir. En segundo: ¡Escribe! Déjate de pamplinas y empieza.

No tengas miedo. ¿Te cuento un secreto? A todas y todos nos pasa. Nos da pereza ponernos delante de la hoja en blanco. No aparecen ni las ganas ni el momento para comenzar a escribir, ¿verdad? Bueno, pues eso se soluciona sentádonse y comenzando. ¿De qué quieres hablar? ¿Es de las células madre? ¿O es del último libro que has leído? No importa, comienza a escribir, aunque escribas una tontería.

Ya le darás forma y arreglarás lo que haga falta. Pero eso solo podrás hacerlo si tienes material con el que trabajar. Así que, ¡adelante!

¿DE DÓNDE SACO UN TEMA?

Muchas veces me preguntan: “¿De verdad tienes temas para escribir todos los días?”.  Y lo cierto es que sí.

Si aún tienes dudas...

Por favor, no te cortes, consúltame lo que necesites. Si puedes, indica el tema de la consulta.

Prometo responderte lo antes posible.