Rigor, titulares y desinformación: los lectores también son responsables de lo que leen

RIGOR, TITULARES Y DESINFORMACIÓN: LOS LECTORES TAMBIÉN SON RESPONSABLES DE LO QUE LEEN

En los artículos de divulgación científica, seguramente debido a la deformación profesional, existe una especie de celo excesivo con la rigurosidad de información. Ojo, que no digo que no sea necesario el rigor: es imprescindible para la profesión, eso sin duda. Pero, a veces, nuestra búsqueda del trabajo informativo objetivo perfecto nos lleva a mirar con cierta superioridad moral los primero que se lee de un artículo.

¿Quién no ha puntualizado en más de una ocasión un titular con desdén sin siquiera leer el contenido? Porque a veces no llegamos ni a la entradilla (yo tampoco, lo admito). Sin embargo, hablando concretamente de los titulares, en el mundo de los medios digitales, hay que admitir que son un arte peliagudo, incluso en divulgación científica. Pero no toda la responsabilidad corre a cuenta de las y los redactores. El lector tiene una (gran) parte de culpa.

En resumen

Usamos el rigor en divulgación, de forma natural, como vara de medir la calidad de un titular (y muchas veces el artículo que corona). Esto no es correcto. La rigurosidad es una característica más de una información y, a veces, puede ir en contra de otras características igual o más importantes.

Los redactores y editores no somos responsables de cómo gestiona la información el lector. Es responsabilidad de lector leer más allá del titular.

Leemos el titular y el mensaje nos llega antes, siquiera, de pararnos a pensar. Nuestros filtros culturales y formativos entran en juego. También lo hace el contexto de intoxicación informativa que vivimos (demasiada información). Entonces emitimos un juicio y criticamos. Hemos cometido un error. Como decíamos, la responsabilidad editorial es que ese titular no sea falso, ni desinformativo. 

Que el título sea más o menos riguroso depende de muchos otros factores. Y nosotros y nosotras tenemos la responsabilidad de seguir leyendo el mensaje que transmite el escrito.

Titulares falsos, poco rigurosos, sensacionalistas y ‘clickbait’

Al igual que miro titulares con una ceja elevada en altivez inmerecida, casi todos los días me enfrento a la necesidad de escoger un titular adecuado. Porque es demasiado fácil caer en un titular no adecuado: cualquier título que dé lugar a engaño o sea desinformativo es malo. También son malos aquellos titulares que no aportan nada de información (y los que aportan demasiada, pero por otra cuestión). Por descontado, son horribles los titulares que pretenden engañarnos. Esto es en términos generales.

Un error es permisible. Se subsana y punto. Una desinformación no lo es

A nivel divulgativo solemos pensar que existe otra categoría de malos títulos: los pocos rigurosos. Esto es porque, normalmente, coincide con alguno de los mencionados arriba. Un error es permisible (se subsana y punto). Una desinformación no lo es. Un titular desinformativo es aquél que transmite una información falsa, ayudando a perpetuarla. Así, un titular como «El aspartamo produce cáncer» es falso, además de poco riguroso. «Comer un kilo de aspartamo al día produce cáncer» es falso, de nuevo, aunque algo más riguroso.

«Ingerir 0,7 kilos por masa corporal de aspartamo al día está relacionado con la incidencia de cáncer en ratas» es el título más riguroso y certero, por ejemplo. Y horrible, también, pero ahora veremos eso. Mientras tanto, en el carrusel de títulos malos, «El aspartamo produce cáncer» no solo es falso y poco riguroso, sino que roza el sensacionalismo.

El sensacionalismo es una manera de destacar una información que suele resultar secundaria con la intención de despertar polémica o atención desmesurada sobre un tema. No todo el sensacionalismo está ligado a una mala calidad de la información, aunque sí es lo más común. El sensacionalismo no es lo mismo que el clickbait.

El clickbait es un tipo de contenido muy concreto que se aprovecha de la conocida como «brecha de curiosidad» suscitando un tema y sugiriendo que haciendo «click» se resolverá dicha curiosidad, sin que esto sea así. De hecho, los buenos clickbaits suelen enganchar al lector en una visita tras otra a diferentes páginas con la misma técnica.

  • Un error es, como bien indica su nombre, un fallo informativo que puede llevar a una información incorrecta y desencadenar la desinformación
  • La desinformación afecta a un mensaje que transmite información falsa o tergiversada (rigurosa o no), perpetuando el mensaje desinformativo
  • La falta de rigor se refiere a un texto (o titular) que es poco preciso o concreto, sin tener por ello que ser falso
  • El sensacionalismo es una manera de destacar una información que suele resultar secundaria con la intención de despertar polémica o atención desmesurada
  • El clickbait es un tipo de contenido muy concreto que se aprovecha de la conocida como «brecha de curiosidad» suscitando un tema y sugiriendo que haciendo «click» se resolverá dicha curiosidad, sin que esto sea así. El clickbait es un claro ejemplo de desinformación

El dilema del rigor

Mientras que la falsedad, el sensacionalismo o el clickbait son aspectos muy claros, la rigurosidad no lo es tanto. La rigurosidad es un matiz, aunque choque mucho decirlo, bastante subjetivo. En ciencia, el rigor parece un valor tan absoluto como las evidencias que sustentan un hecho probado. Sin embargo, aplicar el rigor a un concepto como un titular, lejos de ser algo objetivo, es algo muy personal.

El ejemplo: «Consumir más de un kilo de aspartamo al día está relacionado con el cáncer» no es especialmente riguroso, pero, desde luego, tampoco es falso o desinformativo. Puede ser más riguroso si coincide más con lo que dicen las evidencias, incluso siendo falso, o ser menos riguroso aún siendo verdad. Al fin y al cabo, cuando hablamos de rigurosidad hablamos de precisión. Sin embargo, solemos confundir precisión con certeza, veracidad o evidencia. Craso error.

Aún peor es cuando usamos esta conceptualización de lo riguroso para criticar un titular y, con él, el artículo entero. En primer lugar, como decíamos, el nivel de rigurosidad no es el mismo para todo el mundo. Un especialista en un campo, si es especialmente quisquilloso, podría opinar que un titular no es riguroso por no contener toda la información (y hasta podría tener razón). Pero eso no quiere decir que sea un mal titular. Una persona no formada en ciertos temas podría ver un titular sobradamente riguroso sin que este tenga por qué ser bueno.

En definitiva, usamos el rigor en divulgación, de forma natural, como vara de medir la calidad de un titular (y muchas veces el artículo que corona). Esto no es correcto. La rigurosidad es una característica más de una información y, a veces, puede ir en contra de otras características igual o más importantes. ¿Por qué el rigor no debe ser la vara de medir? Para quien no vea la obviedad, aquí van algunas razones.

Titular es un arte complicado

Cuando te enfrentas a un titular necesitas, en muchas ocasiones, ponerte delante de frases que rechinan. Un titular sobrio y riguroso puede valer para ciertos medios, pero no para todos. Especialmente si hablamos de medios generalistas. Un titular sobrio y aburrido, por muy riguroso que sea, atraerá menos la atención. «¿Y qué, si es más correcto?». Es una cuestión práctica: hay que comer, y para comer hay que vender. Que nadie me venga con la moralina. Informar es un negocio, igual que tantos otros. Ser ético y moral no está reñido con saber vender tu mercancía.

Además de eso, normalmente en los medios digitales tienes otros problemas de corte puramente práctico: los titulares tienen una longitud en caracteres máximos (según la herramienta de publicación). También tienes unas necesidades relacionadas con el SEO, pues, al fin y al cabo, escribes para un mundo digital, cuya atención está dominada por los buscadores, y tiene unas reglas concretas. Por si todo esto fuera poco, tienes que cumplir con unos parámetros editoriales.

La línea editorial te marca qué expresiones puedes usar, cómo se construye un titular adecuado, etc. No, no es censura. La línea editorial está pensada para darle coherencia a la voz de todos los textos. Independientemente de que un medio tenga a varios autores, debe existir una cohesión que podríamos llamar «metanarrativa». Esta se consigue, entre otras cosas, con unos titulares dentro de una línea editorial fuerte.

En definitiva, «No existe evidencia en más de quince años de investigaciones de que el consumo de aspartamo en las medidas reguladas suponga un peligro para la salud» será muy riguroso y real. Pero es horrible. Es larguísimo, es poco atractivo y va en contra de todo lo que el SEO prescribe, por poner algunas pegas. «El aspartamo es seguro, según las evidencias» es, tal vez, menos rigurosos (preciso), pero no deja de serlo. Y también es veraz y más atractivo en todos los sentidos.

La responsabilidad del lector está en leerlo todo

Además de lo anterior, hay una opinión impopular pero necesaria de recordar: los redactores y editores no somos responsables de cómo gestiona la información el lector. Es responsabilidad de lector leer más allá del titular. Se nos suele olvidar.

Los redactores y editores no somos responsables de cómo gestiona la información el lector

En general, el lector, como consumidor de un producto, es exigente. Todos y todas, como consumidores, tendemos a elevar ese grado de exigencia a todos los productos disponibles. El caso de la información existe un problema y es que evaluamos un mensaje de manera automática y casi sin pensar. La compleja comunicación que ostentamos es una de las mayores virtudes de nuestra especie, pero puede resultar un arma de doble filo.

Y es que leemos el titular y el mensaje nos llega antes, siquiera, de pararnos a pensar. Nuestros filtros culturales y formativos entran en juego. También lo hace el contexto de intoxicación informativa que vivimos (demasiada información). Entonces emitimos un juicio y criticamos. Hemos cometido un error. Como decíamos, la responsabilidad editorial es que ese titular no sea falso, ni desinformativo. Pero que sea más o menos riguroso depende de muchos otros factores. Y nosotros y nosotras tenemos la responsabilidad de seguir leyendo el mensaje que transmite el escrito.

Sí, podemos juzgar un titular. No, no podemos juzgar un texto por su titular. Ni tan siquiera por la entradilla. Esto es por varias razones: como decíamos, su elección depende de muchas cosas, algunas técnicas que poco entienden de rigor o calidad informativa. Otra de las razones es que el rigor, como hemos dicho, no es más que un valor más, y no sirve para emitir un valor absoluto de la información. Por último, ha de quedar claro que el titular no representa a todo el texto, aunque debería resumirlo.

Si un lector o lectora se queda solo en el titulo, y este no es desinformativo, no existen razones a priori para hacer una crítica objetiva. Usar el rigor como excusa para abatir un texto, sin leer el resto, es una falta de responsabilidad por parte de los consumidores. Como decíamos, vivimos en una sociedad intoxicada de información. Nos llegan mensajes y los desechamos a velocidades de vértigo.

Pero sigue siendo nuestro responsabilidad, como seres intelectualmente complejos, el hacer el esfuerzo en procesar adecuadamente la información. También lo es el emitir un juicio de valor tras hacer dicho procesamiento y no antes, con una información incompleta. Por supuesto, es mucho más fácil (y rápido) quedarnos con el mensaje incompleto del titular. Por ello, no está demás recordar a los redactores y redactoras que el lector tiene esta carga sobre sus hombros; y a los lectores y lectoras que el desconocimiento de su competencia no les exime de las consecuencias.

¿De dónde saco un tema para escribir?

Herramientas para encontrar la temática perfecta

Muchas veces me preguntan:

“¿De verdad tienes temas para escribir todos los días?”. 

Y lo cierto es que sí.

Consejos para asegurar el éxito de tu nota de prensa

Consejos para asegurar el éxito de tu nota de prensa

Hace poco recibí un comunicado que me puso de bastante mal humor. Al día llegan a mi correo, sin exagerar, una decena de notas de prensa (a veces bastantes más), y eso que soy un profesional independiente. En una redacción, el número de comunicados de este tipo se multiplica. Volviendo al tema, la nota de la que hablo me molestó porque la persona que la envió no se dignó, siquiera, en comprobar a quién se la estaba mandando.

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Trucos y nociones básicas para publicar en un blog

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Trucos y nociones básicas para publicar en un blog

La intención de este artículo no es enseñarte cómo publicar o utilizar el CMS. Para eso hay excelentes manuales y documentación en la página de WordPress (además de que te lo indicará el CMS con sencillos tutoriales). Lo que sí que quiero es darte algunos consejos que te ayuden con tus publicaciones.

Los he sacado del tiempo que llevo escribiendo. He tenido la suerte de trabajar con algunas y algunos de los mejores redactores de blogs en castellano. Los he reunido en el manual de estilo de Scenio, de donde los vuelvo a sacar para adaptarlos y actualizarlos. Como no tiene sentido repetir el mismo trabajo, me he tomado la libertad de reproducir parte del contenido.

También os enlazo el manual original de Scenio, editado por Carlos Pazos (que lo dejó precioso), por si queréis echarle un ojo. Os será igualmente útil. Lo que quiero con estos textos es que aprendas a potenciar al máximo tus publicaciones. Espero que le saquéis mucho provecho.

Lo básico que necesitas para publicar un ‘post’

Cada maestrillo tiene su librillo, dicen en mi pueblo. Lo cierto es que puedes hacer lo que te venga en gana. Pero hay ciertos valores básicosque conviene tener en cuenta a la hora de publicar. Empecemos por el principio.

‘Posts’

  • Todos los post han de contener algo de texto. Este se sitúa justo antes de cualquier otro contenido (imagen, audio o vídeo)
  • Es conveniente que el texto sea como mínimo una pequeña entradilla de al menos dos o tres líneas.
  • Es muy conveniente poner imágenes. Esto sirve para que lo valoren mejor los buscadores y ayuda a aumentar el impacto en redes.
  • Todas las imágenes deben ser de cierta calidad y tener buena resolución.

Títulos

  • Los títulos de los posts nunca se escriben enteros en mayúsculas (a no ser que obedezcan a una razón concreta).
  • Han de ser justos: ni demasiado cortos ni demasiado largos. Y si puede ser, que busquen atraer la atención.
  • Piensa en un tuit. Muchas veces ese es el camino de un buen título.

Nociones básicas de estilo para divulgar

divulgación científica

De nuevo, redacté este texto en base a mi experiencia y pensando en los colaboradores de Scenio. Sin embargo, creo que reúne bastantes de las nociones básicas que todo escrito de Internet debería tener en cuenta. Para elaborarlo me fijé, a su vez, en otros manuales de estilo con los que he ido trabajando a lo largo del tiempo. Podéis encontrar varios manuales de estilo en esta misma página (aquí enlazados).

Pero volviendo al tema, reproduzco aquí parte del texto que encontraréis en la web de Scenio. He quitado las partes que no tenían interés, dejando lo básico. Por otro lado, habrá muchas cosas que estén desfasadas. Habrá que ir actualizando esta información.

Cuidado con el lenguaje

Aunque existen diversos niveles de divulgación, y cada cual tiene su estilo, es conveniente evitar las frases complicadas y rebuscadas. Es mejor no usar demasiadas subordinadas (como sería, por ejemplo, está subordinada) ni voces en pasiva. Las palabras complejas y tecnicismos son una herramienta, no una manera de demostrar cuánto sabemos. Menos es más.

¿Cómo maqueto y decoro?

Maquetar es hacer una «maqueta» de lo que se va a publicar. Es decir, diseñar la «imagen» del texto. Es muy sencillo resaltar un texto con las herramientas disponibles en blogs y RRSS. Utilizar estos elementos adecuadamente ayuda a aumentar la atención y dirigir al lector hacia el mensaje.

Las negritas

Las negritas son uno de los sistemas más efectivos y sencillos de resaltar una idea. Además, sirven para que un texto no se vea demasiado aburrido. En otras ocasiones capturan por completo la atención de los lectores, que se saltan casi todo el resto. Pero cuidado, abusar de las negritas hace que pierdan sus propiedades:

  1. Úsalas de forma escueta. Trata de que no haya más de una pequeña frase por párrafo
  2. Trata de resaltar ideas, mejor que frases completas
  3. Otro truco es emplearlas para ir haciendo saltar la atención del lector de idea en idea en un párrafo largo

Las cursivas

  1. Las cursivas se emplean en referencias específicas de publicacionesvoces foráneas y secciones dentro de un texto. También pueden emplearse a la hora de resaltar algo en un texto ya de por sí resaltado.
  2. Se usan para marcar el nombre de una publicación: por ejemplo, en La trepidante publicación de artistas científicos magazine. También se puede usar el entrecomillado. Esto depende del estilo que quieras seguir.
  3. En el caso de que el texto ya esté en cursiva, se puede devolver a su estado de letra redonda, aunque lo adecuado es usar comillas simples.
  4. Se usan para marcar los anglicismos, latinajos y cualquier otra voz foránea que pongamos.
  5. También pueden utilizarse para hacer referencia a una sección interna dentro de un texto, como podría ser esta misma sobre Cursivas u otra cualquiera.
  6. Si un texto está en negrita, podemos usar la cursiva para resaltar algo ya de por sí resaltado. También podemos utilizar la técnica inversa, devolviéndolo a su estado sin negritas o, incluso, poniéndolo en cursiva en tal caso.
  7. Otra ocasión en la que se puede usar la cursiva es en el caso de los tecnicismos y palabras o nombres concretos de cosas. Esto no hace referencia a los nombres propios, aunque también podría usarse a discreción.

Algunos consejos más a la hora de escribir

periodismo científico

Deberías de familiarizarte un pelín con la palabra SEO. A estas alturas hay quien dice que el «SEO está muerto». Puede que sea verdad, pero, en cualquier caso, tener unas normas de referencia, y una atención especial a los contenidos y su forma te será positivo siempre.

Pero volviendo al tema, procura que el estilo sea SEO Friendly, es decir, que utilice keywordstags y enlaces. Este apartado tiene su propia sección que verás más abajo. Presta especial atención a:

  1. Las faltas, las incoherencia y los fallos narrativos no tienen excusa y encima son penalizados por los buscadores. ¡Cuidado al escribir!

  2. Los títulos y/o ladillos no tienen por qué cumplir con las normas de negritas y cursivas. Es más, es conveniente que no lo hagan para conservar una misma estética a la hora de maquetar. Aunque puedes hacer lo que te venga en gana. Si no quieres usar cursivas, siempre puedes emplear las comillas simples, como ‘aquí’ o comillas dobles «si es una cita textual».

  3. Es bastante conveniente que repases tus faltas de ortografía. Y hasta te aconsejo que revises algún manual. ¿Sabes si después de los dos puntos va una mayúscula? ¿Cómo funcionan los hiatos? ¿Entiendes la diferencia entre por qué, por que, porque y porqué? ¿Y entre más y mas? ¿Número o numero? Cuándo, cómo, dónde? ¿Por qué sólo ya no está correctamente escrito? La lengua castellana es maravillosa… mente compleja. Si tienes dudas, consulta con un editor o con un manual de lengua castellana. Hasta Cervantes cometía fallos.

¿Cómo funciona el SEO?

Wikipedia define el SEO, o posicionamiento en buscadores, como el proceso técnico mediante el cual se realizan cambios en la estructura e información de una página web, con el objetivo de mejorar la visibilidad de un sitio web en los resultados orgánicos de los diferentes buscadores.

Bien, pues seguramente esto era cierto. Pero actualmente hay una falta tremenda de fe en este sistema. Como decía antes, hay quien piensa que el SEO ha muerto. En realidad jamás se han conocido del todo las reglas que usan los buscadores, pues sus creadores se guardan gran parte de la información.

Si alguien te dice que es un experto en SEO, probablemente no sabe lo que dice. Los algoritmos evolucionan prácticamente cada día. Sinceramente, la información que voy a compartir contigo la aprendí hace ya mucho tiempo. Puede que mucha de ella esté desfasada, así que he cogido lo que sé que no funciona y he dejado solo lo que creo que puede resultarte útil. Yo la sigo usando, y no me va mal.

Como te decía, cuidar el SEO no solo nos servirá para posicionar mejor nuestros textos en las búsquedas (si es que funciona), sino que, además, nos dará cierta disciplina a la hora de escribir. Esto nos permite cuidar elementos intrínsecos de los hipertextos, o textos de Internet, sacándole mucho más jugo a sus elementos.

La importancia de la entradilla, los textos y las ‘Keywords’

Se supone que es necesario que el artículo tenga un texto mínimo correspondiente a un párrafo de resumen, como mínimo. Esto ayuda a que los buscadores encuentre y relacionen la información. Para eso tenemos la entradilla.

En ella debe ir, siempre que sea posible, entre uno y tres términos que relacionen el texto con el tema del que estamos hablando. Estos términos son conocidos como keywords. Por ejemplo: si es un vídeo sobre la electricidad, la palabra electricidad, corriente eléctrica, etc. En el caso de que empleemos varias, es muy conveniente elegir una principal en la que centrarnos, lo que nos facilitará las cosas.

  • El texto completo del artículo ha de contar con entre un 1% o un 2% de Keywords entre sus palabras. Eso quiere decir que si el texto tiene 100 palabras, al menos una debe ser una keyword.

  • Es conveniente repartir dichas keywords a lo largo de todo el texto, de manera que aparezcan, si es posible, una vez por párrafo

  • No debemos excedernos con el número de keywords. Superar un 15% del contenido total puede ser perjudicial. No obstante, es peor no llegar que pasarse

  • Las keywords también pueden estar formadas por más de una palabra o, incluso, por una pequeña expresión. Por ejemplo, guerra de las corrientes

Sobre los enlaces

Los enlaces son la principal característica de una web, mucho más que los elementos visuales, que también tienen su importancia. Sin los enlaces, un hipertexto carece de sentido. Así que enlaza siempre que puedas, y quieras, a contenido de interés. Esto permite que la gente pueda seguir explorando.

  • Es conveniente enlazar, si puede ser, las keywords. Si estos enlaces están en el primer párrafo, y lo antes posible, mejor. Si podemos enlazarla de nuevo más adelante, perfecto.

Cómo usar imágenes

Sabemos que los buscadores también buscan entre las imágenes, y bonifican la aparición de los recursos multimedia en una página.

  • Las imágenes deben ir con un atributo alt en el que se incluyan las keywords o una frase relacionada con el tema.

  • Dicho atributo se define en HTML. Pero para no liarte, solo necesitas saber que las imágenes que subes a WordPress tienen una casilla que pone “Texto alternativo” o similar. Ahí es donde debe ir la keyword.

  • Usar varias imágenes y añadirles las keywords funciona mejor.

  • Si las imágenes tienen un título legible, que tenga que ver con el contenido, también funciona mejor. Es decir, es preferible algo como “Fotobobinatesla” a “DSC344555”.

Y ahora, ¡a escribir!

Con esto ya tienes todo lo básico para comenzar a publicar. Probablemente el siguiente punto sea «cómo escribir lo que quieres». Bueno, en primer lugar, busca un tema. Aquí te dejo un artículo que te ayudará a encontrar temas sobre los que escribir. En segundo: ¡Escribe! Déjate de pamplinas y empieza.

No tengas miedo. ¿Te cuento un secreto? A todas y todos nos pasa. Nos da pereza ponernos delante de la hoja en blanco. No aparecen ni las ganas ni el momento para comenzar a escribir, ¿verdad? Bueno, pues eso se soluciona sentádonse y comenzando. ¿De qué quieres hablar? ¿Es de las células madre? ¿O es del último libro que has leído? No importa, comienza a escribir, aunque escribas una tontería.

Ya le darás forma y arreglarás lo que haga falta. Pero eso solo podrás hacerlo si tienes material con el que trabajar. Así que, ¡adelante!

¿DE DÓNDE SACO UN TEMA?

Muchas veces me preguntan: “¿De verdad tienes temas para escribir todos los días?”.  Y lo cierto es que sí.

Si aún tienes dudas…

Por favor, no te cortes, consúltame lo que necesites. Si puedes, indica el tema de la consulta.

Prometo responderte lo antes posible.

    Divulgación científica: ¿de dónde saco yo un tema?

    En un sinfín de ocasiones me han preguntado lo siguiente: «¿De verdad tienes temas para escribir todos los días?». Como divulgador científico, admito que la temática puede parecer terriblemente específica. Especialmente cuando piensas que, dependiendo del público, no puedes hablar de cualquier cosa. Pero lo cierto es que sí, tengo material para todos los días. Y mucho más. Hubo un tiempo en el que yo mismo no me creía capaz de trabajar en varias temáticas nuevas y distintas diariamente. Pero, con el tiempo, la habilidad adquirida y algunos buenos contactos te das cuenta de que se puede hacer algo distinto, interesante y único frecuentemente y sin problema.

    En poco más de dos años llevo escritos más de 1500 artículos, a una media de dos o tres artículos por día. Y es que la ciencia es una fuente inagotable de información. ¿Y de dónde se sacan las ideas? Las fuentes y vías concretas, quiero decir. En mi opinión, existen tres grandes grupos de fuentes asequibles e inmediatas. Y son más que suficientes para informarte de lo que quieras. Te dejo aquí algo de información de dichas fuentes, así como detalles de su uso para que tengas una idea general o, sencillamente, vayas a la fuente concreta que te interesa.

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